Durante la temporada pasada y este verano muchos pedíamos que el valencia hiciera una revolución.

No se hizo, se tiró a Carboni, que era quien la propugnaba, y se dejó a Kikín con sus vacas sagradas, héroes del doblete, un grupo fuerte y compacto al que el periodismo respaldaba y reforzaba, y que por lo visto manejaba con mano de hierro el vestuario y los resortes del valencianismo.

Una vez empezada la liga, y viendo lo mal que estaba funcionando el equipo, muchos pedimos que se tirara de una vez a Kike, se fichara otro entrenador y se produjera una necesaria catarsis colectiva, que sirviera para que todos empezáramos de nuevo y se diluyera el olor a podrido que hacia este colectivo, en el que incluyo prensa y todo el entorno. Esta catarsis es lo que se está produciendo en este momento y en la que se ha empeñado Koeman.

Llega tarde, pero en mi entender más vale tarde que nunca, y cualquier momento es mejor que retrasarla mas. Las formas probablemente no sean las correctas o las deseables, pero no entraré en las formas si no en el fondo.

Recuerdo cuando perdimos la primera final de Champions y al día siguiente Farinos hizo publico que se iba. Sentí que el equipo se desmoronaba, que todo se iba a la mierda, que nada volvería a ser igual, y que el equipo seria desmantelado y volveríamos a la mediocridad.

Me equivoqué. Está claro que no solo no fue así, si no que mejoramos nuestras prestaciones y crecimos mucho más.

Esto que está pasando en estos momentos puede darnos la misma sensación de tragedia y convulsión, pero, como toda catarsis que se precie, y esta era absolutamente necesaria, debe servir para abrir las ventanas del club y que entre aire fresco, que se ventile todo, que vuelva a oler a fresco y limpio, que todos recomencemos de nuevo con gente nueva y esperanzas nuevas, y sobre todo debe servir para recomponer las cenizas de este Valencia de enfrentamientos, derrotismo y trincheras, que evidentemente está llevando al equipo a cotas muy bajas.

Ahora es imprescindible que se acierte en los fichajes que se vayan a hacer. Fichajes que nos van a costar una fortuna, puesto que todo el mundo sabe de nuestra necesidad, pero que si se aciertan será lo menos importante.

Y dicho esto, espero y deseo que esta catarsis sea suficiente y volvamos a la senda de la tranquilidad y los éxitos, porque si no, la próxima revolución se tendrá que producir necesariamente en la presidencia del equipo. a pesar de todo sigo confiando en la buena fe de Soler, por mas que demuestre continuamente que nunca es capaz de tomar las decisiones correctas en el momento correcto, mas bien al revés. esperemos que por fin haya acertado.