Koeman siembra dudas en ValenciaYa sabemos que ni la afición ni el entorno del Valencia c.f. son muy dados a la paciencia y al sentido común, mal que nos pese. También es evidente que las sensaciones respecto al equipo están muy condicionadas a los resultados. Si se gana todos son los mejores del mundo, si se pierde no hay nadie bueno, aunque es cierto que esto pasa en casi todas partes, como en Sevilla o Barcelona en estos momentos.El tema es que se acabó la paciencia, en todas partes se plantea ya claramente el tema de la destitución de Ronald Koeman y su equipo. Desde la prensa se empieza a bombardear con juicios claros y contundentes sobre el entrenador, dudando de su capacidad, cuando no negándola directamente, y haciéndole culpable de la situación. Desde la afición también se discute sobre lo acertado o no de sus planteamientos y su estilo de juego, y también se pone en duda si debería comenzar la temporada que viene o hay que buscar otro entrenador.

Es un tema complejo. Lo cierto es que en una temporada muy difícil, condicionada por la horrorosa planificación estival, o mejor dicho, por la nula planificación y la continua improvisación, poco se tendría que culpar a un entrenador que vino a intentar cambiar una dinámica viciada y autodestructiva, que defiende un estilo de juego que no logra consolidar, completamente diferente al que ha venido utilizando el valencia esta ultima década, y para el que probablemente no tiene los mimbres adecuados ni el tiempo necesario. Si a eso unimos la criticable y dudosa actitud y aptitud de algunos jugadores, otros que se saben en el punto de mira, caso de Hildebrand, unos fichajes fallidos y carísimos, y la guerra y el caos reinante en todas las instancias sociales dentro y alrededor del club, lo más razonable es pensar que no hay entrenador capaz de mantener la calma, la perspectiva y las ideas claras. Vamos, que ningún otro lo habría hecho mucho mejor. Por tanto, Koeman no puede ser el culpable, y lo lógico sería dejarle planificar y comenzar la temporada para poder juzgarle con ecuanimidad.

Por otra parte, quien dice que se le trajo como revulsivo y para poner orden en este caos, y esta claro que no ha lo logrado, también tiene su parte de razón. Los resultados deportivos son mucho más que mediocres, son malísimos, pésimos, y en un análisis simplista, dejando de analizar esto como un todo y no solo desde el prisma deportivo, es evidente que Koeman no ha cumplido ni de lejos las expectativas, y por tanto no merece continuar.

Así las cosas, ya estamos otra vez en el campo de batalla. Las posiciones se radicalizan, las posturas se alejan, y solo un milagro, en forma de ganar la Copa del Rey o un final de campaña prodigioso, conseguiría calmar los ánimos de todo el mundo y que se vuelva a la senda del sentido común.

Si no sucede el milagro, mucho me temo que esto puede ser un calco de la pretemporada pasada. El presidente volverá a sentir la presión del entorno, volverá a ser un mar de dudas, olvidará que la planificación de un equipo se hace a medio/largo plazo, y no a corto y a tenor de los primeros resultados, escuchará las opiniones de todo el mundo, asesores, prensa, afición, y finalmente, y como ya ha demostrado sobradamente, intentando tomar la mejor, tomará la peor decisión posible. Y otra temporada a la basura.

Y digo yo, por una vez, ¿no seria más sensato dejarnos de tragedias y condenas, tomarnos una pastilla colectiva contra la esquizofrenia, y confiar en un buen entrenador que ha venido en muy mal momento y lo tiene todo en contra?

Pues yo creo que si, pero será que no.