El sábado empieza una nueva liga para el VCF, afortunadamente en 1ª división, la liga después de “lo del año pasado”, y según leo en el foro y por lo que deja entrever la afición en general, parece que hay optimismo y tranquilidad, y quién más quién menos apuesta por un Valencia entre los 4 primeros al final. La convulsión de la temporada pasada y este verano de locos está poco menos que olvidada, y los nuevos dirigentes parece que cuentan con el beneplácito, o al menos la indulgencia de una afición que parece contenta con que se queden las estrellas.
No quiero ser agorero, y por eso no voy a hacer las tristes predicciones que se me ocurren, pero si diré que esa gran parte de la afición me parece excesivamente optimista, y se expresa desde la ilusión y el forofismo, y no desde el realismo o al menos la prudencia.
Para mi hay pocas razones para el optimismo. La plantilla es prácticamente la misma que el año pasado, año de muy triste recuerdo, y nuestros “fichajes estrella” son Villa y Silva, que después de todo un largo verano de especulaciones se quedan en el VCF. Yo creo que en el caso de Villa se ha perdido una buena oportunidad de vender a muy buen precio, probablemente el mayor que tendrá Villa como futbolista. También es cierto que su permanencia en el equipo parece calmar las aguas y contentar a todo el mundo, y de paso nos sube la autoestima por conseguir espantar a un rival muy odiado. Yo albergo mis dudas al respecto, incluso a corto plazo, pero espero estar equivocado y que se queden realmente motivados y agradecidos, y no acomodados y complacidos con su nuevo status. En cualquier caso esta plantilla tendrá que demostrar que son capaces de luchar en primera linea, y que lo sucedido el año pasado fue tan solo una pesadilla, pero si por lo que sea no empezamos ganando y convenciendo, todo se puede torcer bien pronto.
Al margen de Villa y Silva, es muy triste constatar que no solo no se ha renovado la plantilla, sino que nos deshacemos de los jugadores jóvenes y prometedores para quedarnos con las viejas y decadentes glorias que ya dieron lo mejor de si mismos hace años, con lo que nuestra plantilla, ademas de mucho más mayor, adolece de hambre de triunfos y gloria. Ver a Banega con la camiseta del ATM duele, y más en las condiciones en que lo hemos regalado, mientras nosotros seguimos con nuestros viejos rockeros, achacosos, cansados, y sin más motivación que cobrar a fin de mes. La tan necesaria renovación en el centro del campo no solo no se ha producido, si no que ha involucionado.
Nuestra única esperanza real es el entrenador, un entrenador que vino con buenísima prensa, y que con un discurso valiente, firme y animoso, colmó las expectativas de la afición. Sin embargo, en solo un par de meses, ha pasado de ser la gran esperanza blanca a un tipo sospechoso de ser demasiado manso y sumiso con los que mandan, que no tiene inconveniente es desdecirse de lo que afirmó públicamente con rotundidad, y que en el primer titulo en juego ha dado muestras de no ser precisamente el tipo valiente, imaginativo e inteligente que presumíamos. Lógicamente aun es pronto para juzgar, y quiero mantener un postura ecuánime, pero hará bien en demostrar más personalidad y carácter del que viene demostrando al respecto de algunos jugadores, y sobre todo, más capacidad que la que le vimos en la vuelta de la Supercopa, en la que hicimos un ridículo doloroso, pusilánime y desconcertante, y que va a pesar como una losa a poco que los resultados del comienzo de liga no sean los deseados.
Y demostrar mansedumbre con quienes ahora mandan en el Valencia, que no son precisamente ejemplo de eficacia, honestidad, coherencia y capacidad, es un mal presagio. Los nuevos dirigentes del Valencia no solo son sospechosos de arribismo y oportunismo, sino que ademas demuestran tener pocos escrúpulos al rodearse de quienes les pueden mantener en el cargo, y en vez de demostrar buen hacer y dotes de gestión, hacen todo al contrario de la lógica, y casualmente, en beneficio de los que les auparon al poder. No sabemos realmente cuanto pueden durar Soriano y sus secuaces al frente del Valencia, ni siquiera sin van a llegar a año nuevo antes de una nueva convulsión accionarial, o si Soler no cambiará una vez más de opinión, ni si serán ciertas las promesas de venta de terrenos y contratos millonarios, pero lo bien cierto es que sus decisiones a nivel deportivo son mucho más que discutibles, y desde luego la convulsión puede volver a cualquier instancia del club en cualquier momento.
Y luego tenemos a la prensa, el 4º poder, que se ha alineado sin remilgos al lado del nuevo orden valencianista, que les ha dado lo que querían a cambio de su condescendencia y apoyo, pero que a poco que la relación se vaya torciendo por favoritismos, envidias o malentendidos, o vete a saber por qué, puede morder la mano que les da de comer y comenzar de nuevo campañas chantajistas y barriobajeras. Mientras tanto, no tiene reparos en contar las maravillas de los nuevos dirigentes, y callar los despropósitos que se están cometiendo, ejerciendo la muy importante labor de crear opinión y predisposición entre la afición, vamos, su especialidad, ya que la información veraz y objetiva es algo que brilla por su ausencia en el entorno del Valencia CF.
Asi que, viendo todo en conjunto, las esperanzas de una temporada exitosa en lo deportivo son más fruto de la ilusión que del análisis, del fanatismo que del realismo, pero en cualquier caso, ojalá los malos presagios no se cumplan y sea así. A pesar de todo y todos, y pase lo que pase, Amunt Valencia!

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