Sin excusa tuvo ayer el Valencia que jugó sin alma ante un equipo con gran personalidad donde la fórmula utilizada por Pellegrini en Mestalla en el partido de ida le dio el mismo resultado que el conseguido en la inauguración de la liga. El Villarreal volvió a dar una lección de juego en equipo ante un Valencia sin la contundencia defensiva que se echa de menos en el esquema de Ronald Koeman para poder mejorar el juego en las zonas más ofensivas. Los valencianistas apenas gozaron de oportunidades ante Diego López mientras que los “groguets” lanzaron tres balones a los palos del arco de Hildebrand. El marcador pudo ser mucho más abultado si no se hubiera aliado los palos con alemán, mientras que el ataque valencianista estuvo muy descoordinado entre líneas y fue imposible que al tridente ofensivo formado por Villa, Joaquín y Vicente consiguieran balones favorables para generar situaciones de peligro. La labor del mediocampo de Baraja y Marchena se perdió en Silva, que desbordado por Senna, solo podía tocar el balón en zonas donde el canario tiene demasiados metros por delante para dar el último pase. Con la dolorosa derrota en el Madrigal, ya son ocho los partidos que el Valencia lleva en liga sin conseguir la victoria y consiguiendo tan solo dos goles. Estos números tan paupérrimos arrastran al Valencia a posiciones fuera de Europa donde obligan al Valencia a recuperar muchos puntos en lo que queda de liga, aunque el juego demostrado anoche en el Madrigal, no invita a creer en ello.
El técnico holandés valencianista decidió apostar por Villa como la referencia ofensiva después de haberse recuperado de la lesión. Pero la lógica que destilaba el once valencianista se vio superado por el arranque de partido que el Villarreal demostró después del pitido inicial. Durante los primeros minutos el balón fue para los amarillos, que rondaban el área valencinista sin demasiado peligro, hasta que Pires se encontró un balón escorado en la banda izquierda después de una jugada de tiralienas con Rossi, proyectó un lanzamiento imparable para Hildebrand que entró por la escuadra derecha. Todavía Nihat pudo ampliar la ventaja con un balón que pasó cerca del palo tras ganar la espalda a la defensa valencianista y más tarde con un libre directo que acabó en el poste ante la atenta mirada del meta alemán. Los valencianistas no supieron mantener la posesión del balón hasta bien entrada la primera mitad. El “Pipo” Baraja se mostraba acelerado en el partido y en varias ocasiones se jugó la segunda amarilla, aún así, tanto a Silva, Joaquín como Villa gozaron de muy pocos balones en jugadas de ataque mientras que Vicente acabó desesperado con Pérez Burrull por no indicar ninguna de las continuas faltas que Javi Venta cometía sobre el de Benicalap. La mejor ocasión para el Valencia vino en el minuto 36 cuando Baraja lanzó un potente disparo que entre Diego López y el larguero se encargaron de sacar de la portería “grogueta”. La respuesta a esta clara ocasión la volvió a tener Nihat que de nuevo estampó el balón en el palo en una oportunidad a puerta vacía donde podía haber sentenciado este “derbi” de vecinos valencianos.
En la segunda mitad la escuadra de Koeman comenzó con ánimos de conseguir en cuanto antes el empate. Los blanquinegros dominaban la medular gracias a la baja de Marcos Senna que tuvo que ser sustituído por molestias físicas. El Valencia dominaba el juego sin plasmarlo en peligro sobre la portería de Diego López. Pero cuanto más encerrado estaba el Villarreal, un contraataque rápido de los amarillos acabó con un balón al larguero de Cani, y acto seguido, el saque de corner fue aprovechado por los del Madrigal en un imperdonable despiste defensivo consiguiendo el gol de Capdevila. Zigic salió al terreno ante un desaparecido Villa, pero tanto Godín como Cygan anularon las jugadas ofensivas del Valencia que debían pasar por sus pies. No tardaron otra vez los jugadores del Villarreal en hacer más grande la herida del Valencia con el gol de Nihat que entró tras un leve toque que superó por arriba a Hildebrand y se coló en la red tras rebotar en el larguero. Los valencianistas perdieron el norte y empezaron una estrategia en luchar cada uno por su cuenta en una guerra pérdida de antemano. Vicente se cansó de toparse contra Javi Venta y Godín, mientras que Silva no apareció por la zona en la que él marca las diferencias y Zigic se vio incapacitado de prolongar buenos balones al resto de jugadores blanquinegros muy desubicados por El Madrigal.

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