
R. MADRID 4-2 VALENCIA CF
El Madrid se proclamó ayer campeón de la Supercopa de España delante de un Valencia inoperante. Los jugadores blancos se hicieron con el primer título de la temporada sin ganarla, ya que si alguien perdió ayer el título fue el Valencia. Los viejos fantasmas del juego estéril de Koeman se apoderaron de nuevo de las piernas de los valencianistas cuando más a favor tenía la final para ganarla. Con dos jugadores más y con un gol de ventaja en el global de la eliminatoria, el equipo de Emery encajó tres goles que cayeron como tres mazazos para el Valencia. El buen oficio y orden desplegado en la primera parte desapareció por arte de magia, y con él la dignidad de unos jugadores que dejaron revivir a una bestia herida.
El desplomo valencianista durante la segunda mitad hizo crecerse a los madridistas, que en inferioridad numérica avasallaron la defensa con las afiladas internadas de Robben por la banda izquierda. El holandés de los tobillos de cristal pasó como un avión por encima de Moretti, que aguantó como pudo el huracán sin que nadie le ofreciera ayuda. Sin la claridad y la posesión ofensiva de la ida, Villa, Joaquín, Mata, Pablo y Vicente estuvieron desaparecidos en combate. Las continuas perdidas del balón con pases inverosímiles dieron vida a un Madrid muy espeso hasta ese momento. Cuando más falta hacía esconder el balón a los madridistas, el Valencia regaló la posesión para acabar noqueado ridículamente.

