Se acabó. Ha terminado ya el tiempo de los lamentos por las oportunidades perdidas, por lo que tan mal se hizo o por lo que se dejó de hacer. Se acabó el tiempo de criticar, de mostrarnos divididos, de encabronarnos unos con otros. Se acabó el tiempo del “ya lo decía yo” o el de “la culpa es tuya”. Se acabó. Se acabó el dividir y el restar. Ahora llegó el tiempo de sumar.

Continuar leyendo »