Hay un detalle de todo este lío al que parece no darse demasiada importancia: Soler SI está dispuesto a vender sus acciones al mejor postor. Se ha sabido de forma implícita, no de su boca, pero si de la de su padre, que lo que ha hecho en realidad es quejarse de que soriano NO ha hecho una oferta por las acciones, que es lo que creían que iba a hacer y a lo que iban. Que hayan buscado algún tipo de argumento posterior no esconde que Soler padre se ha quejado amargamente de que Soriano no les ha hecho ninguna oferta.
Así que es evidente que Soler quiere irse, vender sus acciones, y que le den por culo al Valencia. Se acabó el amor a este club, se acabó el compromiso, se acabó lo que se daba.

La vida da muchas vueltas. Eso lo sabemos todos. Los días de vino y rosas en el Valencia hace tiempo que quedaron atrás, y fue precisamente en aquellos buenos viejos tiempos, justo cuando se empezó a hablar de un nuevo y magnífico estadio para el Valencia, cuando la familia Soler entró en escena. La historia es bien sabida por todos. El padre, Bautista Soler, compró acciones hasta lograr la mayoría absoluta, y las cedió a su hijo Juan Soler para que se convirtiera en el nuevo presidente del club.