Existen momentos en la vida en los que una persona se obligada a decir “¡Basta, ya!”. Es necesario si no queremos vernos abocados a una espiral de dudas,
condicionamientos y dicotomías de difícil, cuando no imposible, elección. Hoy me he visto en esa situación. Oyendo determinadas cosas, he llegado a la conclusión de que no aguanto más, me niego a escuchar más ninguno de los programas de deportes existentes en las diferentes emisoras de radio de esta ciudad. Partiendo de la base de que no voy a ser yo quien defienda al actual técnico del Valencia
CF,
principalmente porque soy uno de tantos defraudados con su actitud y su forma de dirigir el equipo, lo de la rueda de prensa de hoy, y algunos comentarios posteriores, ha sido demencial.
Preguntas del tipo: “¿Usted admitiría en su equipo a un jugador que se burlase del contrario?” me parecen fuera de toda lógica y del buen hacer periodístico. Si Cristiano Ronaldo es un gilipollas, y un día le parten la pierna en un terreno de juego por burlarse de X jugador, es su problema y del Real Madrid (aunque ya sabemos lo que conllevaría el asunto). O del tipo: “¿Qué reacción espera del público de Mestalla en el próximo partido?“. ¿Qué pretendemos?¿Un titular?¿O simplemente la respuesta manida? Los periodistas de esta ciudad podrían empezar a plantearse seriamente el cambio de profesión, porque entre amiguismos y gilipolleces ya estamos saturados.