Lastima que Valencia no sea Manhattan ni que al excéntrico juez Harold T. Stone (“Harry”) le diese por presentarse a las oposiciones para lograr una plaza en los juzgados de lo social de Valencia.El juicio que va a ser portada de todos los periódicos nacionales, en que el pobre Albelda acusa al Valencia de Mobbing, adquiere los tintes excentricos propios de “Juzgado de Guardia”, aquella mítica serie de los 80.
Como en todos los juicios mediáticos, se ha creado un juicio paralelo. Una corriente de opinión la forma la mayor parte de la calle. La afición se ha decantado contra Albelda al que han bajado definitivamente del pedestal en el que estaba. Como mi amigo Hoser escribió desde Escocia: “Basicamente Albelda demanda al Valencia porque el no jugar está afectando a su ego”.

Cuando parecía que la situación del Valencia C.F. no podía llegar más lejos, ayer Manuel Fernandes se encargó de que la imagen de los de Mestalla quedara todavía más baja. El futbolista portugués de 21 años se vio inmerso en una trifulca con dos policías de paisano a altas horas de la madrugada que acabó con seis detenidos en las dependencias policiales de Valencia. Fernandes iba acompañado por amigos propios y de Miguel, ya que tenían intención de celebrar el cumpleaños de lateral derecho valencianista, actualmente lesionado. Durante la mañana del pasado viernes fueron prestando declaración y se instó a los implicados en un juicio exprés en el juzgado de guardia número 10 de la ciudad de la justicia de Valencia. El mediocentro portugués compareció ante el juez imputado por atentado contra la autoridad, pero el juicio rápido no acabó dictando una sentencia contra los imputados ya que el fiscal halló indicios de delito y el juzgado de instrucción número 9 aceptó la petición de este para abrir diligencias con tal de investigar los hechos con la declaración de los dos policías y un parte de sus lesiones. Al margen de todo esto, el Valencia tenía muy avanzadas las conversaciones con el Everton para ceder a Fernandes hasta junio e incluso los representantes del jugador, Jorge Mendes y Mariam Khadour se encontraban en la ciudad para cerrar la operación.