El fútbol, sobre todo para los aficionados. está lleno de sentimientos; está claro que ver a dos “estandartes” del Valencia como Cañizares y Albelda en esa situación no es agradable y en su tristeza nos vemos contagiados muchos porque siempre es triste decirle adiós a personas con las que hemos compartido horas y horas de alegrías y tristezas. Esto es una herida abierta y duele pero si no ahora, que no creo que fuera el momento, esta decisión se tenía que haber tomado más pronto que tarde.
Han fallado las formas pero no creo que haya fallado el fondo; el Valencia necesita renovación y aire fresco. Esto lo llevamos diciendo los aficionados ya tiempo y ahora que llega el momento nos conmovemos por las noticias que antes alentábamos. Triste paradoja del ser humano el desear algo y luego lamentarse porque está pasando. Claro que a los jugadores les duele esa situación y no dudo que las lágrimas y gestos sean sinceros, pero tanto Cañizares como Albelda y como Angulo están pagando a destiempo un oxigenamiento de la entidad que hace muchos meses que tenía que haber comenzado y no de manera tan traumática.