
Ligado desde hace muchos años al Valencia, Agustín Morera ha formado parte de varias candidaturas a la Presidencia. Me reconozco poco versado en directivos, que suelen ser lo mas aburrido del fútbol y hasta ahora no le había prestado mucha atención.
En lo personal parece un hombre educado y sensato. No voy a cometer el común error de identificar estas cualidades con la falta de personalidad. A menudo la gente confunde al bruto, al carente de maneras con el valiente, el duro o el fuerte. Y me preocupo de la personalidad de Morera va a marcar fuertemente su mandato. Habrá que observarle para saber si dirige los designios del club con pulso fuerte o se limita a labores administrativas dejando al máximo accionista las decisiones de calado.

Alude razones de salud para hacerlo. Soler ha perdido la oportunidad de haber sido uno de los mejores Presidentes de la historia blanquinegra por un exceso de infantilimo y un desmesurado interés en controlar personalmente todas las áreas del club. Ha cambiado todo para que todo quedara igual. Personalmente me ha fallado porque, sinceramente creo, que Juan Soler ha tomado las decisiones con el corazón en la mano pero con muy poca cabeza. Tal vez peque de inocente pero nunca creí que su mayor interés fuera el económico y sí lo considero un valencianista queriendo hacer algo bueno por el club (y puede que con ello conseguir cierto beneficio ¿porque no?). Pero el fútbol arrasa con todo. Hace tiempo quedó marcado en mi recuerdo el rostro de Florentino Pérez, el que fuera Presidente del Madrid. Eran sus últimos momentos como Presidente y el club se hallaba envuelto en crisis deportiva y hasta institucional. Aquel triunfador de la vida, multimillonario, hombre hecho a sí mismo, seguro y confiado, estaba sentado en el palco cabizbajo mientras el Bernabeu le pitaba. Su cara expresaba una sincera mueca de desgana, había envejecido, estaba inseguro y derrotado.
