El fútbol, sobre todo para los aficionados. está lleno de sentimientos; está claro que ver a dos “estandartes” del Valencia como Cañizares y Albelda en esa situación no es agradable y en su tristeza nos vemos contagiados muchos porque siempre es triste decirle adiós a personas con las que hemos compartido horas y horas de alegrías y tristezas. Esto es una herida abierta y duele pero si no ahora, que no creo que fuera el momento, esta decisión se tenía que haber tomado más pronto que tarde.

Han fallado las formas pero no creo que haya fallado el fondo; el Valencia necesita renovación y aire fresco. Esto lo llevamos diciendo los aficionados ya tiempo y ahora que llega el momento nos conmovemos por las noticias que antes alentábamos. Triste paradoja del ser humano el desear algo y luego lamentarse porque está pasando. Claro que a los jugadores les duele esa situación y no dudo que las lágrimas y gestos sean sinceros, pero tanto Cañizares como Albelda y como Angulo están pagando a destiempo un oxigenamiento de la entidad que hace muchos meses que tenía que haber comenzado y no de manera tan traumática.

Más triste me parece como aficionado ver la nula planificación deportiva por quien se supone que debería de tener las cosas claras y va a golpe de viento como pájaro con ala rota parapetado por un director deportivo que mas parece el correveidile del jefe de turno. Koeman ha hecho lo que con menos ruido de pólvora quería hacer Carboni con sus renovaciones a la baja (véase Baraja); abre una herida, pero de esa herida que otros no quisieron o no tuvieron “narices” para hacer saldrá parte del mal que aqueja al Valencia.

Capítulo aparte merecen los periodistas del “todo lo critico pero nada aporto” clamando por unos jugadores treinteañeros y utilizándolos de ariete contra la Presidencia… dos años y medio de silencio cuando se apartaban jugadores sin darles la oportunidad ni siquiera de fallar y silencio cuando otros salian por la puerta de atrás y ahora columnas en los periodicos y arengas radiofónicas con una virulencia de Guerra Civil. Ni tanto ni tan calvo, señores periodistas, que a este paso con tal de malmeter y vender sus informaciones clamarán por la vuelta de Kempes, Claramunt o Abelardo.