
VALENCIA CF 3-0 OSASUNA
Vaya cambio en tan solo siete días. En menos de una semana el Valencia ha tenido tiempo suficiente para retornar a la coherencia y a un discurso y planteamiento lógico como es el del novato de Voro. La marcha de Ronald Koeman ha unido a todo el valencianismo dividido en su periódo de entrenador con la única misión de salvar al club del mal apuro del descenso. Con Voro en el banquillo de Mestalla, el Valencia ha sacado los tres puntos que se necesitaban como agua en el desierto. La goleada por 3-0 al Osasuna, después de cuatro partidos seguidos perdiendo en liga, ha sido conseguida ya no solo por los jugadores (muy motivados en conseguir la victoria ante los pamploneses), sino que también tuvo buena parte de culpa una impresionante afición que llevó en volandas al equipo desde antes del inicio del encuentro.
Los valencianistas venidos de todos los lugares se congregaron en los aledaños de Mestalla para degustar las paellas que se cocinaban en la avenida de Aragón y también para acompañar al equipo desde el hotel de concentración hasta el mismo estadio. Ya dentro del estadio el ambiente de gran partido creció instantes previos al pitidio inicial con el tifo compuesto por más de 20.000 banderas, dispuestas a apoyar la causa valencianista ya que contra el Osasuna no importaba quien jugaba, ya fuera Cañizares, Angulo, Baraja o Marchena, el que jugaba era el Valencia C.F. Así los valencianistas consiguieron el primer gol con el apoyo de la afición y la astucia de Villa. Tras el descanso, Mata y Joaquín se encargaron de sentenciar a unos rojillos que quedan involucrados también en plena lucha por la permanencia.
Bajo el sol de justicia que caía a las 17:00 sobre el estadio de Mestalla, el equipo comandado ya por Voro, saltaba al campo ante una afición valencianista que había tintado las gradas de naranja. El Valencia que venía de ser humillado en Bilbao retornó a la lógica y la coherencia con el nuevo técnico valencianista, partidario de no crear más particiones en la plantilla y de colocar a cada jugador en el lugar que mejor se desenvuelve sobre el terreno de juego. La baja de Hildebrand provocó además que Voro llevara a cabo su voluntad de contar con los apartados de Koeman, y Cañizares ocupó la portería valencianista por primera vez desde el mes de noviembre, cuando encajó tres goles contra el F.C. Barcelona.
Y con estas premisas poco tardó el Valencia en desarmar al Osasuna, cuando después de dominar los primeros compases del partido, Villa ganó la espalda a la defensa pamplonesa gracias a un balón largo de Miguel. El delantero asturiano se plantó solo ante el meta Ricardo, que acabó arrollándolo después de que apartara el balón de los pies. El debutante Ontanaya López indicó penalti y expulsó al guardameta con las consecuentes protestas de los rojillos. Elía salió en su lugar pero le fue totalmente imposible parar el tiro raso y fuerte del “Guaje”. Villa no dudó de celebrarlo con el banquillo y especialmente con su paisano asturiano Miguel Ángel Angulo, que tras casi seis meses volvía a una convocatoria junto con Cañizares y Albelda.
Con un gol de ventaja y un jugador más sobre el campo, el Valencia se dedicó a controlar el balón y acercarse a la portería de los rojillos cuando la ocasión podía ser más clara. De esta labor se encargaron a la perfección Baraja y Marchena. El Pipo dio todo un recital de pases cortos y largos mientras que el andaluz, en una teoría más invisible, desactivó cualquier solución ofensiva de los de Ziganda. En esas estaban los blanquinegros cuando Villa tuvo la mejor ocasión antes del descanso al llegar solo por velocidad ante Elía, pero el guardameta sacó el balón con grandes reflejos en el último momento.
Ya en el segundo tiempo, el Valencia buscó sentenciar y enseguida lo consiguió con el gol de Mata. A los seis minutos de la reanudación Juan Mata remató solo en el área el saque de una falta escorada. La jugada del gol vino a ser la primera jugada de estrategia que practicaba el Valencia en mucho tiempo, y solamente ha hecho falta una semana de trabajo de Voro en Paterna para que diera sus frutos.
El propio Mata pudo poner el 3-0 pocos minutos después en un remate que lanzó a la portería de Elía tras una endiablada jugada invididual de Joaquín por su banda derecha, pero la defensa del Osasuna sacó el balón en la línea de gol. Los valencianistas volvieron a la calma y los de Pamplona apenas inquietaron a Cañizares, el cual fue un espectador más del encuentro puesto que el tiro más peligroso del Osasuna, lanzado por Plasil, acabó fuera.
Voro sacó a Vicente y a Edu, y en un contraataque rápido que cogió desprevenida la defensa rojilla acabó en el tercer gol valencianista a los pies de Joaquín. El gaditano se reencontró con el gol de nuevo, después de que declarara públicamente que no se encontraba agusto con la presencia de Koeman en el vestuario valencianista.
Pero la guinda que culminó la tarde en Mestalla fue el retorno de Angulo con la camiseta blanquinegra en los minutos finales del partido. El delantero apartado de las convocatorias hasta hace una semana recibió una gran ovación del público e incluso hasta tuvo ocasión de poner el cuarto gol en el marcador, pero el pase de Joaquín no fue lo suficientemente preciso.

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