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VALENCIA CF 0-1 UD ALMERÍA
De mal en peor y con vistas a no mejorar. Definitivamente el Valencia tiene dos caras radicalmente opuestas según juegue Copa del Rey o Liga. Una vez más, los jugadores valencianista volvieron a mostrar la imagen de equipo sin ideas que ya viene siendo tónica habitual en la liga y que poco tiene que ver con la actitud propuesta por los mismos hombres hace tan solo cuatro días. El Valencia se dejó ganar por un Almería que se encontró un campo de batalla muy fácil para salir victorioso: rival anestesiado, buen orden y atención propias al juego, gol para adelantarse en el marcador y grada en contra del equipo local. Así pues, los tres puntos que se lleva el Almería de Mestalla suman una nueva actuación desastrosa del equipo y una nueva pitada clamorosa de la afición en contra del juego y pidiendo la dimisión de Koeman. Y es que lo más preocupante son los números que arroja el técnico holandés en liga desde que llegó al banquillo de Mestalla, donde desde la victoria al Murcia ya son nueve partidos sin ganar habiendo marcado solo dos goles. Esto coloca al club de Mestalla en la undécima posición y a tan solo cinco puntos de las posiciones de descenso, una situación totalmente insospechada al inicio de temporada.

Koeman echó por tierra desde el inicio todas las previsiones que aseguraban al brasileño Edu como titular  en el mediocampo valencianista. El holandés prefirió seguir apostando por Silva como mediapunta con Maduro y Marchena cubriendo las espaldas del canario. Sin embargo, David Silva volvió a sentir la impotencia de no poder desplegar todo su juego más desequilibrante en zonas de riesgo para el conjunto almeriense. Los hombre de Unay Emery son un conjunto ordenado y ese buen rigor táctico del equipo rojiblanco fue su mejor arma para contrarrestar la falta de ideas y de juego ofensivo de los blanquinegros. El Almería sabía que el esperar agazapados el revoloteo del juego improvisado del Valencia podía darle muy buenos resultados si conseguían marcar pronto y aprovechar la presión de la grada de Mestalla. Y así fue cuando pasados los veinte minutos Felipe Melo batió a Hildebrand tras una jugada que demuestra la poca contundencia y seriedad de la defensa valencianista. Arizmendi erró catastróficamente en despejar un balón colgado desde la banda derecha, el cual aprovechó finalmente Melo para colocar el 0-1 en el segundo intento después de que su primer disparo lo sacara Helguera. La reacción de los valencianistas fue un espejismo y apenas inquietó al guardameta brasileño Diego Alves a balón parado con faltas en la frontal del área y con tiros lejanos de David Villa.

 Tras la reanudación, el Valencia ni estaba ni se le esperaba y el juego insípido de los blanquinegros continuó igual. Ronald Komean acabó por marear a sus propios jugadores tras cambiar a Vicente y Silva y sacar en su lugar a Miguel y Zigic para colocar a Joaquín en banda izquierda y a Arizmendi como extremo derecho. Estas variaciones en el dibujo táctico acabaron de cansar a la ya sufrida afición de Mestalla que veía como su equipo era incapaz de ganar a un recién ascendido. Los valencianistas acabaron por perder el norte y el Almería jugaba tranquilo sin pasar sustos que hicieran peligrar su ventaja en el electrónico. De hecho, la acción que más peligro generó el Valencia durante la segunda mitad fue una inocente caída de Maduro en el área almeriense por la que se protestó tímidamente. Los 44.000 aficionados congregados en el estadio valencianista, que está vez sí que habían acudido en voto de confianza a su equipo después del partido de copa del pasado miércoles, se sintieron traicionados por la propia impotencia e incapacidad de esos mismos jugadores. Conforme se acercaba el final los pitos se hicieron más intensos y el grito de “Koeman vete ya” se hizo latente en Mestalla.