Alguien dijo que tenía que serlo para que el Diego, un jugador bajito, regordete y con pocas luces fuera del campo, llegara a ser el mejor jugador de la historia.
Banega
Pero el fútbol es maravilloso también por su crueldad aunque hoy, como aficionado del Valencia aun ande rabioso por lo injusto que está siendo el balón con el Valencia. Ayer nuestro equipo hizo todo lo posible para ganar, mereció golear y sin embargo, acabó empatando y empapando nuestros paladares de sabor a derrota.
Y aunque la crónica del AS, vuelva a mentir y dijera que el público acabó silbando al equipo, lo cierto es que el público de Mestalla, acabó aplaudiendo un trabajo bien hecho pese al resultado. Es indignante que el medio de la manifestación de japoneses, de nuevo engañe a sus lectores inventándose hechos que no se produjeron. Hubo ovación, no hubieron pitos. El tal Pablo Hernández, periodista solo conocido en su casa a la hora de comer y que firma crónica, es un mentiroso y el AS un medio manipulador de la información. He dicho.
ASCO
Pero sigo con la belleza de este deporte. El fútbol es precioso porque un equipo deportivamente muy inferior al Valencia, jugando sus armas, apoyándose en el acierto de un portero italiano, y aprovechando de las circunstancias que pasan en el campo, fue capaz de llevarse un punto. Olé por ellos aunque nos duela. Otro día nos tocara a nosotros.