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La humillación de la derrota y el quedar fuera de las Finales de la NBA fue la gran motivación que tuvieron el entrenador Pat Riley y el pívot Shaquille O'Neal para que un año después, su equipo de los Heat de Miami, pudiesen ser los nuevos campeones de la Conferencia Este.
La victoria tuvo doble satisfacción para ellos porque es la primera vez que los Heat lo consiguen en su historia y además eliminaban a los Pistons de Detroit, el equipo que el año pasado había sido su verdugo.
Tanto Riley, entonces presidente del equipo, como O'Neal y el escolta Dwyane Wade eran conscientes que necesitaban ser mejor equipo si querían lograr el sueño de estar en las Finales.
Ambos objetivos los consiguieron después de haber tenido una temporada un tanto irregular, pero que en la fase final han ido a más, eliminando en la primera ronda a los Bulls de Chicago (4-2) y en las semifinales a los Nets de Nueva Jersey (4-1).
Los Heat esta vez no dejaron que los "Bad Boys" de los Pistons mantuviesen el momento después de haber ganado de forma brillante el quinto partido y en el sexto surgieron como un gran equipo para ganar por 95-78 a los Pistons y demostrar que son los mejores en el Este.
O'Neal con 28 puntos (12 de 14 tiros de campo y 4 de 9 desde la línea de personal), 16 rebotes y cinco tapones fue la gran figura del partido y de los Heat que también tuvieron el apoyo del base Jason Williams al conseguir 21 tantos, mientras que el escolta Dwyane Wade aportó 14 y 10 asistencias.
Si O'Neal cumplió con los expectativas de figura, y más después que Wade tuvo que pasar horas en el hospital para luchar contra los síntomas de deshidratación y principio de gripe, Williams jugó su mejor partido de la serie al encestar 10 de 12 tiros de campo y repartir seis asistencias.
A pesar de los problemas físicos, Wade siempre fue una amenaza para la defensa de los Pistons y aunque Riley decidió que O'Neal fuese la primera opción en el ataque para romper la defensa de los Pistons, el nuevo Michael Jordan de la NBA dio a los Heat la ayuda que necesitaban.
"Hemos demostrado que somos un equipo ganador, pero todavía nos falta lo más importante, el título de campeones de liga", declaró O'Neal. "El año pasado ya merecimos estar en las Finales y esto demuestra que debía haber sido así si las lesiones nos hubiesen respetado".
El rival de los Heat en las Finales será el ganador de la serie que disputan en la Conferencia Oeste los Mavericks de Dallas y los Suns de Phoenix, con ventaja parcial de los primeros por 3-2.
"Hemos estado en control del partido desde el principio con una excelente ejecución en el juego de transición, en la selección de los tiros a canasta y la defensa", explicó Riley. "No cometimos el error del cuarto partido cuando su defensa nos superó en todo momento".
Riley también destacó la gran labor de Williams después de que Wade no tuvo su mejor actuación debido a los problemas físicos y de salud que sufrió antes del partido.
El triunfo de los Heat, que tuvieron un 55,7 por ciento de acierto en los tiros de campo; 37,5 (6-16) de triples y el 64,7 (11-17) de tiro de personal, permitió que Riley, volviese de nuevo a unas Finales de la NBA después de 12 años de ausencia y lo haga con un tercer equipo diferente.
Riley que ganó cuatro títulos de liga con Los Angeles Lakers, en la temporada de 1993-94 llevo a los Knicks de Nueva York a disputar las Finales contra los Rockets de Houston que perdieron por 4-3 y ahora volverá a luchar por el título con los Heat.
O'Neal, que también ganó tres títulos con los Lakers, tendrá la oportunidad de buscar un cuarto con el tercer equipo diferente que ha disputado las Finales de la NBA.
El pívot estrella jugó las primeras como profesional cuando estaba con los Magic de Orlando y las perdió por barrida de 4-0 ante los Rockets, un año después que lo hiciesen los Knicks con Riley, y luego con los Lakers.
Para los Pistons, el equipo con la mejor marca de la liga (64-18), la derrota le impide disputar por tercer año consecutivo las Finales de la NBA después de haber ganado el título en el 2004 y perderlo en el 2005 frente a los Spurs de San Antonio.
El escolta Richard Hamilton con 33 puntos fue el único jugador que se salvó en el ataque de los Pistons que confirmaron la perdida de efectividad ante el aro al quedarse con sólo un 33,3 por ciento de acierto en los tiros de campo.
Los aleros Tayshaun Prince y Rasheed Wallace con 10 puntos cada uno fueron los otros dos jugadores que lograron doble dígitos para los Pistons, que al concluir el tercer periodo ya perdían con un parcial de 53-72 después que O'Neal había conseguido 25 puntos, 15 rebotes y cuatro tapones.
"Los Heat jugaron un gran partido y un gran baloncesto durante toda la serie y se merecen estar en las Finales", declaró Hamilton. "Tenemos que admitir que no fuimos el mismo equipo de la temporada regular y ahí estuvo también la diferencia final".
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