INDIANAPOLIS ENCUENTRA SU PREMIO BAJO LA LLUVIAIndianapolis Colts supera con autoridad a Chicago en un encuentro que nos dejó una emocionante primera mitad y una segunda donde los Bears se hundieron. El ataque de Chicago liderado por Rex Grossman fue un desastre. La lluvia que no cesó en ningún momento condicionó el encuentro.
Un estadio lleno a rebosar, un espectáculo grandioso, dos equipos dispuestos a dejarse la piel en el campo para contentar a los miles de personas pendientes del partido. Lo esperado en una Super Bowl. Pero apareció un invitado no previsto a la fiesta, la lluvia. Nadie esperaba que en la cálida Miami la lluvia hiciera acto de presencia. Y es que en un partido de fútbol americano la lluvia lo cambia todo. Las recepciones son más difíciles, los fumbles se multiplican porque el balón se convierte en un elemento escurridizo, las patadas se complican y los kickers sufren cada vez que intentan la conversión de un field goal.
Con todo esto el partido empezó de manera sensacional. Patada de Vinatieri para empezar el partido y Devin Hester esperando. Puso patas arribas el Dolphin Stadium. Retorno para touchdown y eso que Indianápolis sabía del peligro de este jugador. Dungy en la banda miraba incrédulo a sus jugadores. En el siguiente drive, intercepción a Manning por parte de Harris y Chicago que iniciaba el encuentro de forma espectacular.
Manning dolido por esa intercepción reaccionó en el siguiente drive de Indianápolis. Aprovechó un error de marcas en la secundaria de Chicago y se sacó un pase de 53 yardas para Wayne con Tank Williams colgándose casi de su brazo. Touchdown y fallo en el extrapoint. Con la lección aprendida los Colts decidieron chutar patadas cortas para evitar que Hester les volviera a sorprender. No sólo consiguieron su objetivo sino que además recuperaron el balón tras un fumble de los Bears. Empezaría en este punto un baile de errores por parte de uno y otro equipo (en parte producidos por la lluvia). Fumble tras fumble los espectadores nos divertíamos porque cada jugada era una locura. Chicago aprovechó estos momentos para anotar su segundo touchdown (Muhammad a pase de Grossman) después de una gran jugada de carrera de Thomas Jones. Todo esto ocurrió en un cuarto y es que el partido era un caos.
El segundo cuarto fue dominado por los Colts. Dos buenos drives llevaron a Indianápolis a dar la vuelta al marcador. Dominic Rhodes anotó de carrera y Vinatieri sumó tres puntos más tras un field goal (16-14). Hasta el descanso un field goal fallado por Vinatieri y más turnovers (7 hasta la mitad del partido) hicieron que siguiese el caos producido por la lluvia.
Grossman, nefastoTras el descanso y el ‘Purple Rain’ de Prince (muy apropiado con la que estaba cayendo) el partido se volvió más aburrido. Puede ser por que Indianápolis, más tranquilo, ya dominaba en el marcador y Chicago, sintiéndose muy inferior, se conformaba estando a una única anotación. Pero lo cierto es que el partido se vino abajo. Vinatieri siguió sumando puntos para los Colts. Chicago nulo en ataque y con un Grossman haciendo un partido penoso (fumbles, tropiezos, sacks recibidos, pases con peligro de intercepción) sólo pudo anotar tres puntos por parte de su kicker Gould (22 - 17).
Entrando en el último cuarto Chicago recibió la puntilla. De nuevo un pase lamentable de Grossman que puso en las manos del defensor Kelvin Hayden supuso la intercepción y el touchdown que suponía el principio del fin de los Bears (29 – 17). Y no tardó en cavar la tumba de su propio equipo cuando a la siguiente oportunidad que tuvo se volvió a jugar una ‘bomba’ innecesaria que acabó en otra intercepción. Esta vez fue el safety Bob Sanders, que acabó por matar el partido.
Por fin llegó el día en que Indianápolis encontrara su ansiado premio. Manning y Harrison han conseguido la Super Bowl que tanto se les resistía, Dungy se convierte en el primer entrenador afro-americano campeón y estos Colts ya son parte de la ilustre historia de la NFL. A los aficionados nos queda un sabor agridulce tras una primera parte divertida y una segunda en donde la inoperancia de Grossman y del juego ofensivo de Chicago nos dejaron sin la emoción que esperábamos.