Villarroel dona sus 90.000 acciones a la Fundación y deja de ser el dueño del club
Pedro Villarroel Guzmán es desde ayer un simple accionista más del Levante. El ex presidente ha dejado de lucir la etiqueta de dueño de la Sociedad. Sus casi noventa mil acciones, o mejor dicho las que tenía a nombre de su empresa (Cofiser), han sido donadas a la Fundación Deportivo Cultural Levante de la Comunidad Valenciana, organismo que se ha convertido de la noche a la mañana en la única voz autorizada para decidir el destino de la entidad que, a partir de hoy y más en concreto del viernes cuando se celebre la Junta, tomará un nuevo rumbo. Al menos en teoría.
El gesto de Villarroel, que se queda a su nombre únicamente con 150 títulos, no tiene precedentes. No sólo por la donación sino porque económicamente hablando supone un movimiento totalmente sorprendente al exhibir su altruismo al límite. Villarroel reunía en Cofiser algo más del 70 % del accionariado total de la Sociedad. Más o menos y en cifras las acciones del ex dirigente rondarían entr las 85 y las 90.000. Calcular el valor que hoy en día podría alcanzar ese paquete accionarial es difícil, ya que por un lado hay que tener en cuenta el delicado momento del club pero, por otro, la futura recalificación del terreno del Ciudad de Valencia.
Lo que nadie pone en duda es que Villarroel, en las sucesivas ampliaciones de capital que casi nadie ha secundado, puso de su bolsillo una cifra que podrían rondar los 8 millones de euros. Todo, ahora, lo entrega a cambio de una cantidad totalmente simbólica, que bien podría haberse fijado en un euro.
La confirmación de esta entrega sin precedentes la oficializó ayer por la mañana el presidente de la Fundación, Ramón Victoria, que acudió a la notaría de Emiliano Orts, en la que el jueves pasado había depositado la operación Villarroel.
Dimiten Vinaixa, Rubio y CaleroEsta tarde está convocada una reunión de urgencia de los patronos de la Fundación del Levante. La semana pasada, por carta, se les notificaba a todos que la cita era para establecer un mínimo de tres miembros y un máximo de doce, además de proceder a la reelección de componentes. Va a haber limpieza total. A esta cita no acudirán Luis Calero, Ángel Rubio y Manuel Vinaixa, que ayer mismo presentaron ante notario sus respectivas dimisiones. Ninguno de los tres parece estar de acuerdo con los movimientos realizados ya que la medida de Villarroel ha destapado cierta controversia.
Hay consejeros que no salen de su asombro porque se ha pasado de buscar nuevo propietario a entregar el mando a la Fundación totalmente gratis. Los hay que entienden la acción como un regate casi a la desesperada de Villarroel ante la asamblea de accionistas del viernes (cuando la Fundación debe elegir con sus voto el nuevo consejo) y los hay que recelan de su intención última, precisamente por la falta de datos y la ausencia de comunicación con el único que tiene la llave de todo: Villarroel. No obstante, el mismo Villarroel ha dicho en más de una ocasión que estaba dispuesto a regalar sus acciones a la instituciones y la Fundación sería la puerta de entrada para ello.