Racing le dio a Boca un golpe de nocáut Boca vivió una noche negra. Perdió y Maradona erró otro penal, faltando un minuto. Racing acertó una y quedó con el festejo. Nacho González fue la gran figura. Los misterios y sinrazones del fútbol gobernaron la noche en Avellaneda. Y para eso suele haber pocas explicaciones, claro. A ritmo frenético danzaron las emociones. Y el saldo fue sonrisas y lágrimas. Porque fue un partido distinto. Y a dinamismo puro, los dos equipos se desnudaron exhibiendo virtudes y demostrando las flaquezas de sus sistemas. Le tocó a Racing. Y se le fue a Boca. Quizás una síntesis imperfecta de lo que fueron los noventa minutos. Aunque este juego siempre se nutre de las circunstancias. O suerte. A veces se dan a favor y en otras se vuelven contra. Como esta vez. No es común que Maradona erré tantos penales, méritos de Nacho González aparte. No es una costumbre que Boca disponga de tantas situaciones y las dilapide. Porque sí fue cierto que el uno de Racing se puso la etiqueta de imbatible ( recordar la media vuelta espectacular que le tapó a Martínez y la pelota que desvió con las uñas en la última jugada), también es verdad que generó jugadas y la definió mal, invariablemente.
Por disposición y seguridad, Boca dio la sensación, en cada uno de los minutos, que controló mejor el desarrollo. Pero así como imponía más presencia, se diluía en los momentos que tuvo que resolver. Y valen los ejemplos: Peralta, Basualdo, Mac Allister, aparecieron en posiciones favorables, pero nunca aprovecharon esas sorpresivas ubicaciones en función ofensiva. Porque siempre el jugador hace a la función. Y por más que se conozca la teoría, la realidad es la pelota. Racing, mezcla de fervor, ansiedad, entrega, navegó entre los toques rápidos y las imprecisiones permanentes. Además de ofrecer inmensos baches para defender. Puntualizar ventajas sería simplificar el tema. Racing, a veces acertó achicando, en otras desprotegió los costados y vivió a los sobresaltos por errores individuales y colectivos.
Boca dependió de Verón. A Caniggia lo quebró su estado gripal. Maradona quedó atrapado por Galván. Pero aún así y con Martínez en la cancha, amenazó mucho más. La respuesta de Racing descansó en la energía física, el aporte de Quiroz, alguna estocada de Capria y la velocidad de Claudio López, intermitente Delgado.
Ahora, el resultado estuvo abierto hasta el impacto demoledor del Piojo. Después lo mismo. Y esto, porque con excepción de Gamboa, tampoco Boca dio la imagen de la invulnerabilidad. En esos nudos que se arman stoppers y carrileros (en ambos equipos se notaron los desajustes), surgieron enormes espacios para moverse ofensivamente. Y lo aprovecharon, tanto Boca como Racing. Boca organizando las maniobras. Racing casi abusando de los pelotazos.
Está aceptado que Boca era el de mayores obligaciones. Y las asumió. Rengo por las ausencias de Cani y Diego, igual pudo tanto empatar como ganar. Racing, apretado en el juego, dio todo lo que tuvo. Y acertó. Ni el campo rápido y pesado, ni las curiosas sanciones de Lamolina, hicieron peligrar el espectáculo. Casi conmovedor. Por la tenacidad de Racing, las urgencias de Boca y la añeja rivalidad.
Por supuesto, las palabras no serán un consuelo para Boca, a esta altura. Se jugó por el triunfo. Respondió a su tradición. Racing fue un verdugo feliz. Méritos mayores o menores, al margen.
http://es.youtube.com/watch?v=Z-xveXTzd ... ed&search=La crónica de su despedida en Racing para venir a Valencia y su último gol.