|
Lo de ayer era el final de una película que hemos visto en muchas ocasiones, cómo la típica película que ves muchas veces, pero insistes en verla y al final te deja sabor agridulce..o mejor dicho agrio del todo. No tengo muchas palabras, ni tan siquiera me apetece comentar lo que todos vimos.Yo sólo quiero ver a mi Osasuna de nuevo, a aquel que se jugaba la vida y se dejaba la piel y sinceramente no sé dónde está...
Un equipo que toda una segunda parte contra 10, que se juega la vida, que el rival le motiva, que tiene todo de su mano para ir a por el partido, no chuta a puerta, y se deja a merced de un Madrid ke le pone más huevos al asunto, pues me decepciona, pero sinceramente esto lo vimos todos.
Yo fuera de tácticas, de jugadores, de posiciones en el campo, Ziganda ha perdido absolutamente el Norte, pero creo yo que esos 5 minutos de total desconcentración, desconcierto y apatía no creo ke los mandara hacer él.El problema viene desde la motivación, otro entrenador se come a sus jugadores, les infunde otras cosas y sinceramente eso es de lo que carece Ziganda. Fuera de estos términos, ayer me sentí más sola que nunca, pero no por nada, sino porque yo me quiero quitar de esto, quiero no sentir esto, quiero poder dormir por la noche.
Sé que en la vida hay otras prioridades, y no puedo estar así, con un bolo de nervios acojonante en la tripa, con las imágenes en la cabeza.Ya voy siendo mayorcita (bastante) y me retiro, en serio que quiero dejarlo poco a poco.Es cómo quién bebe alcohol y lo deja radical, y luego consigue un día tomarse una cañita o dos y no ser dependiente.pues yo quiero eso.
Soy una moña cómo dirían por ahi, pero no quiero volver a sentirme cómo ayer, ya no por perder, ya no por bajar a 2ª, esto es un deporte, sino por la decepción que me transmitió un equipo que así no le mete gol ni al Murcia, ni al Mallorca, ni al Poli Ejido, no puedo más.
Gracias a todos, sobre todo a los que ya saben que viven esto conmigo desde la distancia.
_________________ Por muy larga que sea la noche, el amanecer llegará.
|