El matón de discoteca Se han preguntado alguna vez, ¿qué pasa si en un laboratorio genético hacemos un experimento con Bilardo y un matón de discoteca?. Pues, que el resultado final se llama Cristóbal Soria.
Muchos sevillanos, que ahora están en el arco de los treinta años, recuerdan el currículo que fue labrando, a golpe de puño y chulería, el muchachito en una famosa discoteca sevillana.
De esos años, en los que cada noche provocaba con su actitud bronca tras bronca en la entrada a la sala, el individuo se ganó a pulso la fama de indeseable, villano y peligroso. Hasta tal punto llegó su prestigio de camorista nocturno, que una madrugada su casa ardió presa de las llamas, en un incidente que nunca tuvo aclaración alguna.
Pues bien, con estos antecedentes y a través de algún conocido, tan impresentable como él, se introduce en el Sevilla F.C. donde con su amigo del alma Caparros inician una relación gloriosa que les llevará a ser los alumnos aventajados del Bilardismo en nuestro país.
Una corriente que se resume en aplicar el antifútbol y las malas artes, tanto dentro como fuera del rectángulo de juego. Unas malas artes que traspasan las chorradas que llevan a cabo todos los clubs del mundo como perder tiempo con los recogepelotas y que se encaminan, por ejemplo, a no prestar atención a un contrario cuando está lesionado y exigirle que lo pise porque “los rojos son los nuestros”.
O también a provocar con gestos y palabras al banquillo contrario durante todo el encuentro o dejar que en la zona acotada para periodistas a personas que provocan un altercado con los jugadores del equipo rival a los que insultan con descaro y alevosía.
Y por sus exitosas andanzas, el club lo condecora con el cargo de delegado, para que se mueva a sus anchas por la zona de vestuarios –me cuentan que fue pieza clave en el polémica del año pasado con las camisetas- y en el terreno de juego.
El Bilardismo es un estilo en el que todo está perfectamente pensado y analizado para provocar continuamente al máximo rival y después salir airoso del asunto, utilizando esa artimaña de tirar la piedra y esconder la mano. Si no cómo se explica que el jugador lesionado es Dani –para cinco semanas- y dentro de dos días, tal y como va la cosa, seguramente tendrá él la culpa por pisar una calva del césped.
Como podrán comprender los amigos lectores, con un currículo como el que presentaba el rambo de la noche sevillana, era el hombre perfecto –dime con quién hablas y te diré quién eres- para unirse al proyecto de club que diseñó el presidente Benavente. Un proyecto que rezuma ira, odio y desprecio por el Real Betis Balompié. Nunca en mis años de beticismo había sentido tanto rencor desde Nervión hacía nuestro club. Ahora, conociendo la historia de personajes como los que representan al Sevilla F.C. lo entiendo perfectamente.
http://www.sentirbetico.com/index.php?a ... cle=255882Cristóbal Soria, Presidente de la Asociacón de Prostíbulos de Sevilla.
