El armazón del recintoTanto acero como la T4 de Barajas
El nuevo mestalla. El campo tendrá tanto acero como el aeropuerto de Barajas.
El Valencia CF ha ofertado ya la nueva fase de construcción del futuro estadio. En concreto, la estructura de acero principal de la cubierta, asi como de la fachada. Con esta operación quedará garantizado todo el armazón del recinto deportivo.Moisés Domínguez, Valencia
En total, serán 14.500 toneladas de acero, una cifra que equipara esta obra a la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, la que está considerada como obra civil más importante de la historia reciente de la arquitectura española. El presupuesto de la fase ofertada es de 35 millones, sobre un 12 por ciento del total de la obra y, al igual que ocurrió con las primeras fases adjudicadas, el club se ha dirigido directamente a algunas de las principales empresas del ramo -incluyendo la firma valenciana Ros Casares- para que presentes las condiciones económicas.
En este caso, las empresas tienen que suministrar la materia sobre los planos realizados por Arup y RFA, por lo que los criterios a aplicar para la adjudicación serán, fundamentalmente, las condiciones económicas y los plazos de realización y sus correspondientes garantías. La UTE ganadora de las dos primeras fases (FCC-Bertolín) puede también ofertar a través de sus propios proveedores, pero eso no garantiza necesariamente la adjudicación. En caso de que así no fuera, la dirección de obra se encargaría simplemente de las tareas de coordinación.
Está previsto que esta fase se inicie en el próximo mes de julio, después que haya terminado el vaciado del interior y la construcción de la estructura de hormigón. Un milagro con la lluvia Precisamente, en el club de Mestalla se reconoce que ha habido mucha suerte. En concreto, por haber empezado las obras el pasado 1 de julio. Ahora mismo se tiene muy claro que ese mes que se adelantó ha sido determinante tras las torrenciales lluvias caídas. El diluvio ha pillado ya la excavación a una cota de 10 metros de profundidad, con lo que se encuentra en una zona de gravas que absorbe perfectamente el agua de las tormentas.
Si se hubiera empezado en el mes de septiembre, el trabajo se encontraría a -4, en plena zona de arcilla, lo que habría convertido las obras en un auténtico lodazal imposible de lograr drenar. En términos absolutos, las lluvias sólo han interrumpido el trabajo de esta primera fase durante dos días y, de la otra forma, se habrían desperdiciado entre 3 y 4 semanas, que son vitales dentro de lo apretado del calendario para la conclusión el campo. La próxima será la última temporada que el Valencia dispute sus partidos en el estadio de Mestalla.
levante-emv.com