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Malestar en el Consejo de Administración por la indefinición del proyecto de Soler
El presidente guarda con recelo decisiones tan importantes como el nuevo estadio o los fichajes
Chente, amante de quique y sadomasoquista, Oliver, Valencia
Alberto Martí puso su cargo a disposición de Soler en la última reunión del Consejo de Administración. Ni un minuto tardaron Agustín Morera y Jesús Barrachina en hacer lo mismo. Ninguno de los tres tiene más acciones que cualquier aficionado del Valencia. El presidente acababa de anunciar que se convertía en plenipotenciario, que iba a realizar una profunda reconversión en el club, y que la directiva quedaría en un segundo plano. Pocos días después, se han alzado las primeras voces discordantes con la indefinición del cuarto proyecto de Soler, por el hecho de que el presidente toma unilateralmente las decisiones más importantes de cara al futuro de la entidad como el diseño del nuevo estadio o los fichajes de la próxima temporada.
Algunos consejeros ya han comenzado a hacer el balance de Juan Soler al frente del Valencia. Después de tres años -se quejaban ayer en privado a Levante-EMV- el mandato se salda con un baúl de cadáveres -3 entrenadores, 4 directores deportivos, 2 gerentes, 3 jefes del servicio médico- y sin ningún título en las vitrinas del club. A estas cifras negativas se une la imagen que exporta el club al exterior, como la del enfrentamiento entre Quique y Carboni; o inexplicables decisiones como la marcha de Ayala al Villarreal, que invitan a ciertos consejeros a realizar las primeras críticas a la gestión presidencial. Con los objetivos deportivos mínimos ya cumplidos, el Valencia ya no puede luchar por el título de Liga, y atraviesa por un desierto de dos semanas antes de que el presidente comience a anunciar los cambios prometidos. El hecho de que Soler guarde con recelo el diseño de su nuevo Valencia, y que no se apoye en ningún consejero para tomar decisiones, provoca el malestar de sus directivos quienes, por otra parte, desconocen cuál será su futuro. Porque, tal como pintan las cosas, la remodelación del presidente no sólo afectará a las áreas profesionales de la entidad -comunicación, social, patrimonio etcéteraÉ- sino que también podría reducirse el número de consejeros. El nadie sabe nada que planea sobre el Valencia ha alcanzado tal dimensión, que Soler ha pasado de apoyarse en gente de su confianza como Enrique Lucas -con papel secundario ahora- a hacerlo únicamente en su esposa, Consuelo Rubio, quien ha asumido un gran protagonismo a la hora de la toma de decisiones. De hecho, ella fue quien, a través de su amistad con Jacinta, la mujer de Carboni, impulsó su candidatura como Director Deportivo. Ahora,la relación se ha enfriado y la balanza podría decantarse a favor de Quique. También pende de un hilo la continuidad de consejeros como Vicente Soriano o Juan Armiñana, así como la de los cargos de responsabilidad como el comercial (Víctor Oñate) o el de comunicación (Jordi Bruixola). Salvo la jefa de relaciones externas, María José Claramunt, persona muy próxima a la esposa del presidente, nadie tiene el futuro asegurado.
El presidente siente vértigo ante las grandes contrataciones
Si es cierto que, como dice Juan Soler, Cristiano Ronaldo estuvo más cerca del Valencia de lo que vale un café, al presidente habría que ponerle un negativo por no haber cerrado el fichaje. O más de un aficionado de Mestalla se habría estirado para poner el euro que, según apuntaba Soler, le faltaba para que el futbolista jugara en el Valencia durante esta temporada.
Algo parecido sucedió con Kalou, el delantero del Feyenoord con el que había un principio de acuerdo y que fichó por el Chelsea, tal y como lo ha hecho el ex jugador del Bayern, Pizarro, que era el elegido para formar pareja de baile con Villa la próxima temporada. Nani se va al Manchester, con Heargreaves -ese inglés que nos amargó la final de Milán-, Ribery firmará por el Bayern, el Liverpool quiere a Fernando Torres, el Barça tantea a Henry y el Madrid insiste en Kaká. El Valencia está fuera de todas las grandes operaciones de fichajes de la temporada 2007-2008. A Juan Soler le ha entrado vértigo para realizar grandes contrataciones, no se ha sentado con Fernando Roig para que Forlán pase del Villarreal al Valencia, y su gran apuesta hasta la fecha se llama Arizmendi. ¿Qué Valencia quiere el presidente . Esa es la gran duda que asalta a la afición. Soler tiene por delante una gran responsabilidad, la de fichar a un central, un centrocampista ofensivo y un goleador. Estos tres futbolistas deben ser el motor del Valencia para muchas temporadas. Porque los Sunny o Mata, apuestas de futuro, sólo son los retrovisores del coche.