Cuando parecía que la situación del Valencia C.F. no podía llegar más lejos, ayer Manuel Fernandes se encargó de que la imagen de los de Mestalla quedara todavía más baja. El futbolista portugués de 21 años se vio inmerso en una trifulca con dos policías de paisano a altas horas de la madrugada que acabó con seis detenidos en las dependencias policiales de Valencia. Fernandes iba acompañado por amigos propios y de Miguel, ya que tenían intención de celebrar el cumpleaños de lateral derecho valencianista, actualmente lesionado. Durante la mañana del pasado viernes fueron prestando declaración y se instó a los implicados en un juicio exprés en el juzgado de guardia número 10 de la ciudad de la justicia de Valencia. El mediocentro portugués compareció ante el juez imputado por atentado contra la autoridad, pero el juicio rápido no acabó dictando una sentencia contra los imputados ya que el fiscal halló indicios de delito y el juzgado de instrucción número 9 aceptó la petición de este para abrir diligencias con tal de investigar los hechos con la declaración de los dos policías y un parte de sus lesiones. Al margen de todo esto, el Valencia tenía muy avanzadas las conversaciones con el Everton para ceder a Fernandes hasta junio e incluso los representantes del jugador, Jorge Mendes y Mariam Khadour se encontraban en la ciudad para cerrar la operación.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 4:30 de la madrugada, según afirma la Policía, en la entrada a Café Cantante. Miguel tenía previsto celebrar su 28º aniversario allí con su hermano y amigos entre los que figuraba Fernandes. Pero varios amigos de este llegaron más tarde a la entrada del local y pretendieron pasar sin pagar entrada. La seguridad de la entrada no se lo permitió y estos protestaron de forma ostensible. Dos policías fuera de servicio que se encontraban también en la cola para acceder al local trataron calmar los ánimos, pero la situación llegó a las manos. En el forcejeo de uno de los agentes perdió su reloj y los acompañantes de Miguel se marcharon corriendo no sin antes hacerse con el reloj. Los policías protestaron a Miguel que incluso se ofreció a pagarles el reloj a la vez que intentaba explicar que ellos no tenían necesidad de robar nada. La situación no se aclaraba y cuando Fernandes salía del local para marcharse a su casa llegó la Policía. Todo el grupo de acompañantes de Miguel fue a comisaría, incluído su hermano Jorge que más tarde, ya en dependencias policiales, se hizo pasar por su hermano. El propio Miguel se negó a ir a comisaría sin la presencia de su abogado ya que él estaba dentro del local cuando ocurrió todo.
Por parte del club se anunció que no habrá ningún pronunciamiento sobre los hechos de antenoche hasta que no se dicte una sentencia judicial. No obstante, se espera una dura sanción acorde con el régimen interno del club puesto que Fernandes ya había sido advertido por sus conocidas salidas nocturnas que hasta le provocaron llegar tarde en unos de los primeros entrenamientos de Ronald Koeman. Ahora, el futbolista luso deberá pedir un permiso al juez para poder salir del país rumbo a la liga inglesa de donde ya vino en verano. El Everton fue el que más interés mostró en obtener su cesión ya que la temporada pasada jugó la Premierleague con la camiseta de los de Liverpool. El equipo inglés se hará cargo de toda la ficha del jugador e incluso se ha acordado una opción de compra por 18 millones de euros.

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