Villalonga15 días ha durado la alegría de ver llegar a un mago de las finanzas que nos iba a solucionar todos los problemas. La verdad es que quisiera razonar de alguna forma coherente todo lo vivido hoy, pero estoy desbordado, creo que como casi todos. Quisiera despertarme y que todo fuera una pesadilla, pero algo me dice que solo lo parece, pero es real.

Villalonga era un tren que se nos ha ido, un milagro inesperado que Soler ha dejado pasar, es increíble, absolutamente desconcertante. Ha estado aquí apenas 15 días y ya lo han tirado, im-pre-sio-nan-te. No hay palabras para explicar este vodevil. Y en un ataque de locura, Soler le vende Soriano, una persona con la que no se llevaba bien y de la que ha echado pestes, y con mala prensa en todas partes excepto en la redacción de Pedro Morata, y ya estamos subidos de nuevo en el tiovivo.

Villalonga, oyendo cómo habla Soler de él, está definitivamente fuera, pero antes de irse ha querido morir matando, y ha echado demasiada mierda sobre el club, demasiada, nos ha puesto absolutamente por los suelos, al pie de los caballos y a merced de todo el mundo, devaluado de forma brutal, al borde de la quiebra para la que la única solución parece ser él mismo, y habrá que ver hasta que punto es cierto o una exageración interesada, un acto demagógico estudiado para presionar a Soler y conseguir la compra de su paquete accionarial. Que Soriano y Soler hayan hablado tan mal de una persona a la que ellos mismos ofrecieron el Valencia, es una más de las situaciones absurdas que estamos viviendo, y lo cierto es que igual que Soler no tragaba a Soriano y al final le ha dado la opción de compra sobre sus acciones, puede cambiar de opinión mañana cuando se despierte y llamar a Villalonga para seguir con las conversaciones de venta.

Somos el hazmerreir mundial, una casa de locos donde no hay un solo cuerdo, porque aquí salimos todos idiotas perdidos, si no lo estamos ya, porque yo hoy me siento tan desorientado y perplejo que no se ni que cara poner. El Valencia CF es una casa de putas gigantesca, y si lo que ha dicho Villalonga tiene solo un 25% de cierto, vamos cuesta abajo y sin frenos hacia el desastre más absoluto.

Que Dios nos pille confesados, porque esto no lo arregla ni Dios.