celebrando un gol. El valencianismo esta contento. Las dos últimas victorias frente a Barça y Real Madrid, con el regalo de una final de Copa del Rey, han elevado la moral de equipo y afición, que estaba por los suelos. Incluso han conseguido acallar un poco al malicioso entorno que rodea a la institución, haciendo que amainen sus feroces criticas, las crónicas sean mucho más condescendientes, e incluso se empiecen a leer y escuchar tímidos aplausos retóricos, que se intentan justificar aludiendo a cambios de sistema y abdicaciones del Ronald Koeman, pero que no dejan de ser una maniobra de distracción para justificar un nuevo posicionamiento. La prensa es acomodaticia, y sabe que un eventual éxito del nuevo entrenador no les puede coger en fuera de juego con la censura por bandera, y ya se van a puntando a caballo ganador, y esa es muy buena señal.

Pero la señal que de verdad es necesaria es la que se debe producir este próximo domingo. Es el momento de que los jugadores busquen su propio aval y alejen la sospecha de falta de implicación o motivación ante rivales sin lustre. Frente al Mallorca, el Valencia se juega la confirmación de una dinámica, la ratificación del buen juego, el afianzamiento del sistema y la credibilidad de jugadores y técnicos. Ante un rival que no va a dejar jugar tanto como lo hacen Madrid o Barça, y que va a poner las cosas bastante mas difíciles en el terreno ofensivo, por cuanto, presumiblemente, va a venir a encerrarse y esperar su ocasión de marcar, el Valencia debe demostrar que sabe, que puede, y sobre todo, que quiere ganar. Puede ser un momento clave de la temporada, y sobre todo para la planificación de la siguiente, algo que ya debería estar en marcha pero que aun esta pendiente de la continuidad o no del proyecto Koeman.

Todo el mundo espera ver un buen partido y que gane el Valencia. A nadie se le escapa que una goleada al Mallorca serviría para alejar casi definitivamente los fantasmas que han perseguido al equipo esta temporada. Pero en realidad y siendo sinceros, en la situación actual casi todos nos conformaríamos con ganar aunque fuera por la mínima y sin un juego brillante pero al menos efectivo.

Es el momento de encontrar estabilidad y tranquilidad para acabar la temporada, y sobre todo, para poder planificar la siguiente desde la sensatez.