
VALENCIA CF 3-2 REAL MADRID
Solamente han pasado tres meses desde que la fatídica temporada pasada aniquilara cualquier ilusión, pero el Valencia comenzó ayer su reconstrucción deportiva. Anoche el espíritu de las grandes noches de Mestalla retornó a la hierba del viejo estadio para que este nuevo Valencia recobrara el ímpetu perdido en los dos últimos años. La víctima no podía ser mejor, el Real Madrid, actual campeón de liga, sucumbió al poder ofensivo de los valencianistas. Los de Emery salieron desde el primer minuto a atacar y buscar la victoria sin amedrentarse, consigna que parece ser un dogma que Unai inculca en sus jugadores como fórmula para ganar. El técnico vasco dio su carta de presentación contra el Vitesse, y el buen juego desarrollado se ha incrementado con un Madrid errático ante la presión valencianista. Solo la enorme calidad de los madridistas como Van Nistelrooy y Robben supieron aprovechar el punto más flaco de los blanquinegros ayer, la defensa. Sin Marchena y con un Hildebrand muy inseguro bajo los palos, el Real Madrid sacó petroleo de sus escasas llegadas al área valencianista. Los dos goles del delantero holandés ajustan un marcador que anuncia un choque muy emocionante e inquietante el próximo domingo en el Bernabeú.
Pero pese a la gran pegada del Madrid en ataque, lo que sobresalió en el encuentro fue la superioridad del Valencia durante todo el partido. Los de Emery fueron amos y señores de esta ida de la Supercopa de España y jugaron como un equipo conjuntado presionando la salida del balón del Madrid. La afición de Mestalla pudo vivir una remontada del Valencia en Mestalla como fruto del juego en equipo y los destellos de calidad de Silva, Villa, Mata y Vicente. El dominio valencianista fue intenso desde el comienzo y las primeras oportunidades del asturiano Villa con los pies y Alexis con la cabeza empezaban a sucederse.
Pero el primero en golpear fue el Madrid. Después de más de quince minutos de acoso y derribo del Valencia en la porteria de Casillas, un balón controlado en el área por Van Nistelrooy al borde del fuera de juego sirvió para inaugurar el marcador. El ariete holandés batió a Hildebrand con un tiro cruzado en la única llegada de los madrileños hasta el momento. El tanto fue un jarro de agua fría para los de Mestalla, pero donde la temporada pasada este era el punto de doblar las rodillas, es el momento donde se activa la doctrina Emery. El no dar el partido por perdido es otro de los mandamientos del técnico vasco para reconstruir este equipo. Los valencianistas continuaron intentándolo con gran presencia de subida por bandas de Moretti y Miguel.
La fortuna se alió hasta el descanso con los de Schuster y el Valencia C.F. no logró batir la porteria de Casillas después de intentarlo de todas las formas posibles. Un remate de Silva al palo y los continuos y desquiciantes fueras de juego que el línier señalaba a David Villa hacían augurar un noche aciaga en ataque para los blanquinegros.
Todo cambió al salir del vestuario. Los delanteros valencianistas afinaron su punto de mira en el descanso, y al poco tiempo de haberse iniciado la segunda mitad, Mata hizo justicia en el marcador después de fusilar a Casillas. El jugador asturiano controló un balón en la frontal del área y disparó un misil imparable para el meta madridista. Y este era solo el comienzo de la reacción del Valencia, porque antes de haberse sentado tras el gol de Mata, los valencianistas ya se habían colocado 2-1. De nuevo Juan Mata centró el balón desde la banda izquierda, y allí apareció fugazmente Villa para colocar su cabeza ante la salida incomprensible de Iker Casillas.
El método Emery había hecho justicia en el marcador y ponía por delante al Valencia en la Supercopa. Schuster sabía que debía contraatacar, entonces realizó un doble cambio donde entraron Robben y Sergio Ramos para reforzar una defensa inédita en el Madrid compuesta por Salgado, Javi García, Heinze y Torres. Pero fue el extremo holandés quien por banda izquierda y dribló a Pablo Hernandez y Miguel hasta llegar a internarse en el área valencianista. Arjen Robben dejó el pase de la muerte a su compatriota Van Nistelrooy que marcó sin oposición alguna.
La defensa fue la línea más débil del Valencia anoche, que tuvo momentos de debilidad donde no perdonó Van Nistelrooy. Hildebrand tampoco ayudó a dar seguridad a una zaga que echó de menos a Carlos Marchena con su lesión. El portero alemán erró en las salidas a balón parado y dejó muchas incógnitas sobre su rendimiento.
Ante el empate madridista, Emery todavía tenía un as en la manga, y puso a jugar a Vicente. El de Benicalap fabricó la jugada del gol de la victoria cuando Villa ya no podía dar más de si. Vicente combinó con Silva y llegó al área madridista a trompicones con Heinze. Pero el valencianista encontró el hueco para meter el balón delante de Casillas y anotar el 3-2 definitivo en el marcador. Este partido llena de ilusión y optimismo a la afición de valencianista, que todavía deberá vivir la vuelta de la final en el Santiago Bernabeú.

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