El Valencia ha visto la luz en un día muy oscuro en la ciudad castellana de Valladolid. Ni el viento, ni la intensa lluvia que cayó sobre Zorrilla ni el Valladolid que sabe hacerse fuerte en su estadio impidieron que el equipo de Ronald Koeman vuelva a ganar un encuentro tres meses y medio después. Tres puntos que son como una aspirina triple para los valencianistas, ya que la victoria en Pucela ha acabado con la mala racha y el divagar por el desierto de los valencianistas, que por fin puede levantar la cabeza y mirar con optimismo hacia arriba pensando en la clasificación para Champions League. Además, aparte de acabar con la racha de nueve partidos sin ganar en liga, David Villa también ha roto su peculiar condena de marcar goles que se ha extendido lo mismo que la última victoria liguera del Valencia contra el Murcia por 3-0, y donde el asturiano firmó dos tantos. Pero si una figura sobresale por encima de cualquier análisis general, es la actuación de Juan Mata. El delantero de 19 años se ha confirmado como una realidad en tan solo una semana marcando dos goles importantísimos. Contra el Atlético de Madrid, Mata marcó el gol que clasificaba a los blanquinegros para las semifinales y en Zorrilla adelantó al equipo en el marcador con otro tanto de bella factura. Dentro del terreno de juego, Juan Mata ha callado todas las bocas que le criticaban por ser un futbolista “todavía por hacer”.
Los mismos once jugadores que acabaron el partido del Calderón saltaron hoy a Pucela para seguir la mejoría del equipo aprovechando el impulso moral de la clasificación a las semifinales de la Copa del Rey. Los de Koeman saltaron al césped y se posicionaron demasiado atrás en los minutos iniciales del encuentro. Ordenados por Mendilíbar, los jugadores del Valladolid sabían presionar a los valencianistas para que no sacaran el balón jugado y recurrieran al pelotazo desde la defensa. Y pronto se puedo quedar el Valencia con diez jugadores si Fernández Borbalán no le hubiera perdonado la segunda tarjeta amarilla a Maduro tras dar un codazo en un salto por un balón dividido. Poco a poco los jugadores blanquinegros se quitaban de encima la presión de los de Pucela e iban cogiendo confianza paulatinamente. Aún así, Hildebrand tuvo que esforzarse para mantener la portería a cero con un tiro desde la frontal del área que acabó rozando el palo y más tarde en otro tiro de Joseba Llorente que le ganó la espalda a Albiol y Helguera. La respuesta del Valencia fue una gran oportunidad a la que Mata no alcanzó para empujar el balón a la red después de que Villa sorprendiera a la defensa vallisoletana aprovechando un pase medido y en profundidad de Joaquín.
Tras la reanudación el centro del campo del Valencia se asentó bajo la lluvia y comenzó a presionar el juego de los vallisoletanos. Banega, Maduro y Marchena se complementaron y compenetraron a la perfección para formar un centro del campo conjunto como hacía tiempo que el equipo y el esquema de Koeman lo necesitaba. No obstante, Hildebrand volvió a salvar al Valencia una vez más con una grandísima parada a tiro de Víctor. El balón iba ajustado al palo pero el alemán voló para atajar un tiro que parecía que se colaba en la portería de Pucela. Timo paró lo que tenía que parar y salvó a su equipo en contadas ocasiones quitándose la espinita clavada de su última actuación en Copa del Rey ante el Atlético de Madrid, además de responder a la perfección a todos aquellos críticos que tras el partido del miércoles quisieron crucificarlo en un vano intento de recordar a otro gran portero como Santiago Cañizares. Y faltando media hora para el final Marchena se sacó un pase con su pierna zurda tan medido a la banda izquierda que algunos creyeron ver al “Pipo” Baraja jugando en el estadio donde creció. Ese balón llegó a Juan Mata que controló en carrera ganando la espalda a la defensa vallisoletana y definió de forma magnífica por el palo corto de portero de nuevo. Arizmendi y Sunny salieron para contener el resultado, pero el madrileño, que esta vez actuó de extremo derecho, corrió a por todos balones luchándolos con tanto empeño que se hizo con uno por la banda derecha. El exjugador del Deportivo llegó al área y puso el balón en bandeja a Villa para que marcara a puerta vacía un gol que acababa con la sequía goleadora más larga del asturiano. La lluvia creció sobre Zorrilla y ante el aguacero los de Koeman aguantaron el resultado y los tímidos intentos del Valladolid para llegar a la frontal del área valencianista.

Nadie ha respondido a " El Valencia despierta en Pucela "
Lo siento, el área de comentarios está deshabilitada