Soriano, pretemporada, 07/08, Valencia, Foro Valencia, Foro Valencianista, Sentiment Che, Valencia CFO el de la decepción, el del desánimo… Cualquiera de estas expresiones sirve para enmarcar una de las pretemporadas más atípicas que se hayan vivido en el Valencia C.F. Si a muchos valencianistas ya nos pareció raro e incorrecta la forma de actuar el pasado verano con lo no fichajes de Van der Vaart, Lucho González, Källström, etc…, este año se supera, ya que la planificación deportiva recién tomada por Vicente Soriano roza el esperpento de lo más absurdo e ilógico que el Valencia C.F. pueda necesitar.

Para ejemplo de la escasa ilusión que despierta este proyecto, difícilmente de calificar positivamente, tenemos el último capítulo del caso David Silva. Ante la total falta de liquidez para atender las peticiones avaras de representantes como los de Silva y Joaquín; Soriano y Fernando van a jugar con fuego. El plazo de ocho días con el que se citaron ayer, después de la primera reunión, no da lugar al optimismo puesto que resulta ser posterior a la presentación del equipo y coincide con la llegada del Barcelona de su gira americana. Este devenir dista mucho de acercarse a esa declaración de intenciones que Soriano apenas tardó en anunciar el día de su presentación como presidente, donde aseguró que haría todo lo posible para que tanto Silva como Villa se quedaran en Valencia. Incluso días después, no contentó con tirarse a la piscina, lo quiso hacer desde más alto garantizando que ambos jugadores se quedarían.

Y es que no llevamos más que unas pocas semanas del proyecto Soriano y ya son suficientes para ver que todo lo que ocurre en este Valencia es de boquilla. El nuevo Valencia que se nos prometió tras la salida de Soler no es más que una vuelta al pasado, un retorno al viejo equipo que durante más de cuatro años se ha dedicado a vivir de unas maravillosas rentas obtenidas hasta 2004. Soriano personifica la ineptitud más radicalizada con el empeño de mantener a un David Albelda cansado del Valencia en detrimento de abrir las puertas a gente capacitada y con hambre de jugar y ganar títulos como Banega o Maduro. La simple idea de no contar en el equipo con estos dos jugadores ya muestra de qué pasta está hecho este proyecto, al que el futuro parece importarles bien poco si es que se consigue compensar moralmente a Albelda por los daños sufridos. Pero todo esto solo es una pequeña muestra de lo que viene ocurriendo este verano, porque a ello hay que sumarles muchos otros pequeños detalles, como el esperar mes y medio para no fichar a Palop; u otros grandes detalles, como la ya más que criticada patada en el culo que se le dio a Juan Villalonga con tal de que no hiciera crecer la entidad.

Pero justo en el epicentro de este gran mar de pesimismo se encuentra un islote que rompe la tónica habitual de este año, se llama Unai Emery. El único elemento de este verano gris que pone color y dibuja una buena cara a la próxima temporada. Su aptitud y actitud son el único punto a favor que existe en el Valencia C.F. en estos momentos. Solo con unos primeros buenos resultados logrará contagiar al entorno del aficionado de un optimismo renovado, aire fresco con el que pensar en objetivos positivos y hacer olvidar la oscura presencia de un proyecto grandilocuente pero con los pies de barro. Por eso desde aquí aplaudo a esos más de 40.000 aficionados que han renovado el pase hipotecando la ilusión de esta temporada a la figura de Emery, porque con este panorama hay poco más con lo que ilusionarse.