Y es que todos lo vemos clarísimo. Albelda siempre ha sido un palurdete -que nadie vaya por donde no es, que ser de pueblo es una cosa, ¡¡¡y a mucha honra!!! y ser palurdo otra muy distinta- algo irreflexivo. Bonachón, cabezota… pero entrañable…
Pero ya nos lo decían nuestras madres cuando éramos pequeñitos…. ¡¡¡cuidado con las malas compañías!!!
Albelda prefirió juntarse con alguien que es todo lo contrario a él, un guardameta que nos ha dado grandes tardes de gloria llamado Santiago Cañizares. Y digo completamente contrario a él, porque éste es reflexivo, dúctil, inteligente, malvado y egoísta. Extraordinario dentro del campo (en su rendimiento), pero fuera de él, todas esas cosas que ya he mencionado. Y más aún. También se hizo amigo del mejor colega de Cañizares, Ayala, que es una especie de mezcla de ambos, de Cañete y de David.
Ya venimos comentando desde hace dos o tres años, en el foro, en Mestalla, en tertulias en los bares y donde sea… que Albelda se le veía cambiado, su mirada era menos limpia, más sibilina. Eran los primeros síntomas del mimetismo que estaba sufriendo por la cercanía de sus dos compañeros.
Y comenzaron las intrigas palaciegas, las conspiraciones. Es posible que, en su caso, fueran sin mala intención. Quiero decir que él no fuera instigador de las mismas (todos podemos hacernos una idea de quién era el “cerebro”), pero aunque él se creyera de buena fe que sus movimientos eran por el bien del Valencia, lo cierto es que no dejaban de ser ataques a la línea de flotación de la estructura del club, con todo la desestabilización que ello conlleva. Solo bastó que por medio se cruzaran problemas de índole económica en su renovación. Eso le ofuscó mucho más y le convirtió en un toro bravo que embestía al trapo sin razonamiento alguno.
Y quedaba el último capítulo. Para escenificarlo, entraron sus otros amigos, estos ajenos a la plantilla, pero vitales en el desarrollo de su tragedia particular, la que le ha llevado al abismo más deprimente. Me estoy refiriendo a Morata y Vidagany. Al segundo lo conocería por la propia convivencia del equipo con la prensa que lo sigue y harían buenas migas, vete tú a saber por qué. Quizá porque le hizo gracia su forma de hablar, deliberadamente “paleta”, con la intención de esconder, con una piel de cordero, el lobo que se ha demostrado que llevaba dentro, o quizá porque le decía que es “el més gran” y otras cosas que a todos nos gusta escuchar.
El otro, Morata, no cabe duda de que entró “en su círculo” por mediación de Cañizares y Ayala. Obvio decir las razones por las que son uña y carne. Todos sabemos el tipo de personas que son, y esa gente no tiene amistades desinteresadas, sino relaciones comerciales y mercantiles en general. Y entre todos se han servido de Albelda. Incluido Cañizares, que destapó sus intenciones en una entrevista. Y es que lo de dar a entender que él también tomaría acciones legales, según viera como le iba a Albelda es algo que debió dolerle mucho al de la Pobla Llarga. Es la manifestación explícita de que le han utilizado como ariete para que se lleve todos los golpes y despúes acudir él, con el saco, para reventar la caja fuerte. Y si Albelda todavía no se ha dado cuenta del juego de sus compañeros de viaje, tanto peor para él, más tiempo que seguirá pidiendo ayuda con el fango cubriéndole hasta el cuello.
Ya he situado el escenario, la presentación. El nudo y el desenlace ya lo sabemos todos y es cansino el volver a contarlo.
Solo digo que a David le urge reflexionar sobre quienes le quieren (y le han querido e idolatrado) y quienes se han juntado con él al olor de la sangre. Y de paso, que despida a su abogado y a su representante (desde luego, no todo va en los genes. Toldrá padre fue uno de los mejores representantes de futbolistas del mundo. Su hijo… bueno, es hijo suyo e imagino que su padre le querrá mucho, pese a todo).
Albelda. Da una rueda de prensa, pide perdón a la afición por haber intentado humillar al Valencia CF (como era aquello de “no tienen categoría para humillarme”), que lo formamos todos aquellos que durante mucho tiempo te quisimos desinteresadamente. Aléjate de los que quieren utilizarte y haz propósito de enmienda. Es posible que hasta Koeman te perdone. Y si no, estás a tiempo de comportarte como un caballero. Estoy convencido de que si en verano te reunes con la dirección del club y os dais la mano con un “hasta aquí hemos llegado. Cobro lo que me corresponde hasta hoy y perdono lo demás. Y vosotros me dais la carta de libertad”, repito, estoy absolutamente convencido de que el club lo aceptaría. Sería una muestra de buena voluntad del club, el renunciar a cobrar traspaso por un jugador internacional. Pero Albelda lo merecería. Pero solo si lo pide Albelda, no AlbeldaposeídoporCañizaresVidaganyMorata.

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