Dos goles, partidazo, pase a la final de la Copa del Rey y primer plano mediático. Seguramente, muchos descubrirían ayer a Juan Manuel Mata. Pero lo cierto es que desde que le han dejado -otros no lo consideraban suficientemente hombre- lleva haciendo una temporada espléndida, más aún teniendo en cuenta su edad. Aunque por calidad y capacidad, estoy convencido que aún puede dar al equipo y a la afición muchísimo más.

Matita, clave en la semifinal

Para ser sincero, me preocupa como se asimile la “repentina” fama que le va a llegar a Juanín, porque es en estos momentos cuando más vulnerable se encuentra, ya que le van a salir “amigos” por todas partes que en realidad lo único que van a querer es aprovecharse de él todo lo que puedan y más. Por eso, su entorno será fundamental no sólo en su formación como futbolista, sino como persona. Los que le quieren y desean para él un mejor futuro deben mantenerle los pies en el suelo ante todo tipo de interesados, entre los que indudablemente incluyo a muchos periodistas deportivos de este país. Y sino que se lo digan a David Albelda.

Aunque seguramente Mata ya debe estar acostumbrado a ser el foco de las miradas debido a que desde bien pequeño siempre ha sido uno de los más destacados en todos los equipos y selecciones en los que ha participado. También cabe recordar que el año pasado por estas fechas ya fue protagonista de múltiples artículos deportivos por no querer renovar con el Real Madrid.

Reconocer el esfuerzo y el trabajo siempre es gratificante para cualquier persona, pero los aficionados no debemos confundirlo con halagos desproporcionados y falta de crítica racional. A Mata aún le queda mucho camino por recorrer, debemos exigirle porque tiene potencial para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo, no debe conformarse con el nivel que ha alcanzado en la actualidad aún siendo éste alto. También deberemos ser pacientes con él cuando las cosas no le salgan como él querría.

Foto: www.valenciacf.es