La vida da muchas vueltas. Eso lo sabemos todos. Los días de vino y rosas en el Valencia hace tiempo que quedaron atrás, y fue precisamente en aquellos buenos viejos tiempos, justo cuando se empezó a hablar de un nuevo y magnífico estadio para el Valencia, cuando la familia Soler entró en escena. La historia es bien sabida por todos. El padre, Bautista Soler, compró acciones hasta lograr la mayoría absoluta, y las cedió a su hijo Juan Soler para que se convirtiera en el nuevo presidente del club.
El Valencia acababa de terminar la temporada más gloriosa con un doblete histórico, la liga y la copa de la Uefa. El Valencia era en aquellos momentos el mejor club del mundo. Es fácil imaginar que todo eran felicitaciones y palmaditas a la espalda del presidente. En el aspecto económico, el nuevo presidente parecía el nuevo rey Midas, consiguiendo dinero y financiación para el nuevo estadio y para forjar un equipo grande de verdad. Pero las cosas habían ya empezado a torcerse con la marcha del entrenador Rafa Benítez al Liverpool. Y a partir de ese momento empezaron a tomarse, en el ámbito deportivo, decisiones erróneas una tras otra. Se cometieron pifias con entrenadores, directores deportivos y fichajes de jugadores. Todo a un coste de muchos, muchos millones de euros. ¿Quién cometió todas esas equivocaciones? No lo sé. Pero el responsable era y es, evidentemente, Juan Soler.


En un
Los medios de comunicación, los periodistas, llevan un tiempo en guerra. Unos contra Koeman. Otros contra Soler. Todos contra el Valencia CF, el enemigo común. Cada periodista o grupo editorial supongo yo que tendrá sus intereses particulares en esta ofensiva contra el club.
Eduardo Esteve Pla