Podemos tratar el tema desde varias perspectivas:
Punto de vista deportivo.
Albelda está sacrificando el resto de su carrera por llevarse un dinero que no le corresponde. Me dirán que “sí le corresponde desde que tiene firmado un contrato” y llevarán razón solo en parte. Para que el Valencia cumpla ese contrato, Albelda debe cumplir también su parte de contrato y entonces la rescisión del mismo no tiene sentido. Albelda se limitará ir al entrenamiento diariamente como el oficinista va a su oficina, cumplirá su horario laboral y se marchará a su casa.Siendo sinceros esta situación ni beneficia al Valencia, ni beneficia a Albelda. El club se dejaría en los vestuarios a alguien que de aportar algo no será positivo y el jugador puede dar por acabada su carrera.Sé sensato Albelda, tienes 31 años y a tu edad medio año de inactividad puede ser insuperable. No alargues una situación que no te interesa. Jurídicamente, como trataré de explicar a continuación, tienes poco que rascar, deportivamente puede significar tu fin como futbolista y en cuestiones de memoria estás cayendo del pedestal en que muchos aficionados te tenían.

Punto de vista jurídico.

El concepto clave es de ocupación efectiva. Me explico un poco: el jugador no tiene ningun derecho a ser convocado o a ser titular (a menos que hayan clausulas específicas en el contrato laboral que le une al Valencia, cosa que no es habitual y se supone que no las hay en este caso).

El derecho que tiene el jugador es a estar ocupado:
- Ir a entrenar
- Disponer de fecha federativa
- Estar en el primer equipo (a no ser que tengan clausulas lopera style)
- Cobrar su sueldo sueldo y primas.

A partir de ahí que el entrenador haya dicho o no que le va a convocar, o si le ha dicho que es mejor que se busque equipo o no, son memeces sin absolutamente ningún fundamento jurídico. La demanda que plantearía Albelda sería novedosa y no dispone de ningún antecedente que le ampare en la judicatura laboral ni en tribunales deportivos. Es mas que nada una forma de presión al club que no va a ningún sitio. La estrategia es la siguiente:

1.- Se propaga la voz con que ha sido despedido (falso no lo ha sido)
2.- Se plantea una demanda por despido.
3.- Los medios amiguetes tratan de meter ruido con el tema amenazando que al Valencia le puede costar 60 millones de euros la broma.
4.- Los abogados de Albelda, guiados por la valencianía de su representado, querrán pactar una salida negociada en la que Albelda (y ellos) no dejen dinero al club y si es posible recoger algo. Confían en que la presión en los directivos de sus frutos y por miedo a un desgaste en la opinión pública, estos cedan.

Si todo ello aun es poco, si la pretensión de Albelda se dirige a probar que ha sufrido del famoso mobbing*, el sentido común, que debe aplicar el juez en cada una de las sentencias, le dirá que una persona que trabaja una hora al día y cobra de ello tres millones de euros al año sufre lo que todos querríamos sufrir en nuestra vida laboral.
(*)mobbing , es un continuado y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador por otro u otros que se comportan con él de manera cruel y que atenta contra el derecho fundamental de todo ser humano a la dignidad y a la integridad física y psicológica.