
2.- Se plantea una demanda por despido.
3.- Los medios amiguetes tratan de meter ruido con el tema amenazando que al Valencia le puede costar 60 millones de euros la broma.
4.- Los abogados de Albelda, guiados por la valencianía de su representado, querrán pactar una salida negociada en la que Albelda (y ellos) no dejen dinero al club y si es posible recoger algo. Confían en que la presión en los directivos de sus frutos y por miedo a un desgaste en la opinión pública, estos cedan.
¿Que ha pasado? Sorprendentemente Soler, por una vez, no ha cedido y se ha mantenido en sus trece. Ha aguantado estoicamente el desgaste público al que estaba siendo sometido y con ello los abogados de Albelda han tenido que llegar a un juicio al que nunca quisieron llegar. Por ello ahora, los medios que entonces tildaba de amiguetes, ahora excusan su parcialidad poniendo en duda la capacidad del abogado que ha llevado el caso. Pero amigos, ver la paja en el ojo ajeno es mas sencillo que ver la viga en el propio. ¿Que pasa con todos aquellos periodistas que presionaban al club? ¿No decían que Albelda iba a arruinar al Valencia por culpa de Soler? No os escondáis tras el letrado, eso es de cobardes.
Para absolveros, tenéis que rezar tres Padrenuestros, dos Avemarías y además sufrir como penitencia el escarnio público que merecéis. El tiempo os ha puesto en vuestro lugar.

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