atleticovcfcopadelrey0708

ATL. MADRID 3-2 VALENCIA CF
Era absolutamente necesario y el Valencia lo ha logrado. Después de nueve años de profundas amarguras en la Copa del Rey, los de Mestalla vuelven a estar presentes de unas semifinales de la competición copera. Pero lo importante no solo era conseguir un valiosa clasificación, sino también poder deshacerse de un rival peligroso como el Atlético de Madrid que de la suficiente moral como para iniciar de una vez por todas el despegue necesario en liga. Sin embargo, no todo fue un camino de rosas para los valencianistas, y es que tanto jugadores como afición tuvieron que sufrir sudor, sangre y lágrimas para eliminar a los rojiblancos. Con mucho sufrimiento y demasiados nervios y sustos para aquellos que sufran males de corazón, el Valencia se ha deshecho de un Atlético que anunciaba un infierno en el Calderón que luego no cumplió con tantas expectativas. Los valencianistas supieron recomponerse ante el durísimo golpe de verse eliminados a los 20 minutos de juego con los dos goles del Atlético de Madrid. Los locales se adelantaron por dos veces en el marcador sin apenas hacer nada, pero hubo una reacción en los de Koeman que pocos esperaban y dieron la vuelta a una eliminatoria pérdida. El gol de Valera que al final dio al Atlético la victoria, volvió a poner en entredicho las carencias defensivas de los valencianistas. La defensa blanquinegra sigue siendo débil, desordenada y descontrolada, lo demasiado para que la pareja formada por Forlán y Agüeron encuentren suficientes facilidades como para complicarte una clasificación y dejarte fuera de la Copa. Los Miguel, Albiol y Helguera están lejos de la dura defensa rocosa por la que tanto se ha caracterizado el Valencia en los últimos años.

Con respeto por ambas partes comenzó un encuentro que se planteó como final desde orillas del Manzanares. Ambos equipos trataron de medirse sus intenciones y desde un primer momento el Atlético no salió claramente a empatar la eliminatoria en una avalancha ofensiva inicial de los rojiblancos. Aún así, el resultado pretendido por el Atlético de Madrid fue el mismo pese a que el Valencia estaba bien asentado en el terreno de juego y los de Aguirre no mostraran una clara superioridad. Pero a los 18 minutos el Atlético ya se había plantado 2-o en el marcador con un gol en propia puerta de Miguel y otro tanto de Agüero. Dos llegadas de los madrileños habían supuesto dos goles que eliminaban al Valencia. Miguel empujó el balón a la red de Hildebrand ante la incesante entrada de Agüero que obligaba al portugués a tocar el balón si no quería que el argentino marcara el gol. No obstante, Miguel partía de titular pero demostró los argumentos de por qué Koeman no cuenta con el lateral derecho para su equipo. El portugués estuvo lento en los movimientos defensivos y se vio lejos de ser el mejor Miguel que todos conocemos. Precisamente en el flanco derecho, entre Miguel y Albiol se coló el “Kun” ganando la espalda a una defensa muy floja y disparando un tiro ajustado al palo con el que nada pudo hacer Hildebrand. Pero cuando todo parecía perdido el Valencia supo recomponerse como no había hecho antes en anteriores partidos y sacando casta y orgulloso logró empatar el partido y poner a favor la clasificación. Primero Villa se encontró con la suerte con el pie de Klebler Santana que desvió el balón a su propia portería ante la mirada de Falcón. Nueve minutos más tarde una gran jugada entre Banega y Mata acabó con el empate logrado por el jugador burgalés, que fue el mejor del partido desenvolviendo un gran despliegue físico por la banda izquierda. El burgalés conectó un excelente pase del argentino por la escuadra derecha de Falcón, un gol que hizo levantarse de los asientos a los 400 valientes que viajaron al Manzanares para ver tan trascendental encuentro para el futuro de la temporada valencianista.

Con la ventaja que concedía la heroica remontada conseguida en la primera mitad. La reanudación del encuentro supuso un reordenamiento de ideas para los de Koeman. Los jugadores del Valencia se recompusieron dentro de su propia parcela del terreno de juego y esperaron las acometidas de los rojiblancos que no se harían esperar desde el inicio. El Atlético debía recuperar la ventaja dilapidada en los primeros 45 minutos y pronto se puso manos a la obra con Maxi Rodríguez y Luís García tratando de conectar por bandas con la dupla letal de Forlán y el “Kun” Agüero. Solo la pareja argentina era la que hacía temblar las piernas a una defensa blanquinegra muy débil e insegura ante una amenaza tan latente y goleadora como los arietes preferidos de Javier Aguirre. Los dos atacantes probaron suerte con disparos lejanos a la portería de Hildebrand que pusieron el corazón en un puño a los congregados en el Vicente Calderón por lo cerca que pasaron de los postes, pero el Valencia no tenía su última palabra dicha y espera a los contraataques para responder, aunque desde Joaquín o Villa no se supieron dibujar bien. Ronald Koeman dio descanso a Banega, que venía siendo de los mejores del conjunto blanquinegro en el partido, y en su lugar salió un desconocido Edu. El centrocampista brasileño se mostró apático y muy lento en la médular valencianista, lo que le quitó la versatilidad y rápidez de salida de balón que Ever Banega le daba a las contras. Fue precisamente Edu quien en un córner sacado por Luís García perdió el envite del salto ante Valera que conectó un cabezazo con el que cogió desprevenido a Timo Hildebrand. El meta alemán se quedó a media salida y no supo reaccionar para atajar un gol que volvía a poner al Valencia contra la espada y la pared. Otro gol del Atlético eliminaba al Valencia, y con media hora por delante los rojiblancos siguieron intentandolo, más aún con la salida de Raúl García, mientras que el Valencia seguía defendiendo con uñas y dientes. Pero los de Aguirre lo hacían con más corazón que cabeza y pese al aliento de su afición no crearon grandes ocasiones de gol hasta que Undiano Mallenco decretó el final del partido y el pase a semifinales del Valencia nueve años después.