Dando vueltas a todos los problemas que está teniendo el club en los últimos tiempos, por aquello de buscar, más que soluciones, que es una cosa muy complicada y no dejan de conseguirse de manera empírica, es decir, probando y probando, hasta dar con la tecla… al menos, sí podríamos enfocar la búsqueda en los orígenes de esta situación.

Y no me refiero a si es por Quique, Carboni, Soler… no me quedo en la personalización. Hablo del concepto.

Me refiero a que el origen del drama actual surge de una pérdida de identidad provocada por la huída hacia delante en la que entró el club tras la marcha de Benítez. Se quiso compensar la pérdida de CAPACIDAD del entrenador madrileño a base de dinero. Se trajo a Ranieri, también muy carismático. Se comenzó una campaña de renovaciones de la plantilla con fichas muy por encima de mercado y se comenzó una política de contrataciones de jugadores consagrados pero también sobrepagados.

Eso nos convirtió en un club todopoderoso, que partía como candidato a los títulos en todas las quinielas. Y ahí comenzamos a perder la humildad. Aquellos jugadores que antes corrían como gamos, ahora lo hacen como tortugas. El sudor y la testosterona, en Mestalla, solo la ponen los equipos visitantes. Jugadores internacionales de las mejores selecciones del mundo, se van depreciando paulatinamente, hasta el punto de que es difícil no ya traspasarlos, sino casi deshacerse de ellos…

Y no sigo con el razonamiento, porque todos podeis continuarlo de manera particular y privada.

Vamos, es lo que yo creo. Históricamente, los jugadores que han rendido han sido los que han venido a hacerse un nombre, como Kempes, Mijatovic, Penev, Villa… y rara vez lo han hecho los que ya venían con el prestigio a sus espaldas y tras millonario traspaso: Romario, Karpin, Di Vaio, Fiore…  En ambos casos he nombrado a los más modernos para hacer más gráficos los ejemplos.

No tengamos miedo a la modestia, ni a traspasar a jugadores. Tengamos pánico al acomodamiento y a las malas gestiones.

No nos pongamos histéricos por no jugar en Europa. Regenerémonos de verdad, sin parches. Busquemos gente capacitada en la dirección y en los apartados de gestión física y deportiva. Si los encontramos, no hay que tener ningún miedo a los cambios de plantilla ni a arriesgar con gente joven o menos consagrada.