
VALENCIA CF 3-2 FC BARCELONA
¡Insuperable! El Valencia se mete en la final de la Copa del Rey después de tumbar al Barça haciendo el mejor juego desde que Ronald Koeman llegó a Valencia. No hay mal que cien años dure y la clasificación para la final es una cura muy beneficiosa para paliar la crisis valencianista. La afición che volvió a abarrotar la Avenida de Suecia, cuatro años después, al finalizar el partido para celebrar el pase a la finalísima del próximo 16 de abril en Madrid, donde espera el Getafe. Al grito de ¡Sí, sí, sí! ¡Nos vamos a Madrid! los jugadores valencianistas desfilaron por la tribuna de Mestalla para celebrar el ansiado pase para lograr un título que sería como agua de mayo para la temporada del Valencia C.F. Los aficionados valencianistas aclamaron en especial la salida al balcón de Mestalla de Juan Mata, héroe absoluto del Valencia en esta Copa. El asturiano mató a los blaugranas con sus dos goles e impidió que el vendaval del F.C. Barcelona hacia la portería de Hildebrand pudiera darles la clasificación con tal de evitar su propia crisis. Los goles de Henry y Eto’o resultaron estériles aunque pusieron con el agua al cuello al equipo de Koeman. Cualquier interrupción en los últimos minutos era un respiro en los nervios de todos los que contenían el aliento en el viejo coliseo valencianista, pero el Valencia pudo vivir de las rentas conseguidas en la primera mitad, donde cuajó una excelente actuación con el mejor juego de toda la temporada. El equipo de Koeman logró sacar de quicio a los blaugranas, que no supieron atacar ante la presión valencianista. Baraja resurgió como el Ave Fénix para capitanear al Valencia al igual que lo hacía en los viejos tiempos y se adueñó del centro del campo para antes de cumplirse el minuto 20 perforar la escuadra de izquierda de Victor Valdés con un misil del vallisoletano. El mediocentro se acomodó el balón y chutó con su pie zurdo emulando el gol de Silva en Stamford Bridge la temporada pasada. El Barcelona se encontró trastocado con el golazo que desató la euforia valencianista de una afición que llevó en volandas al equipo desde el comienzo como en las noches mágicas de Mestalla que tanto se añoraban. Hasta Eto’o tenía que bajar al centro del campo para recibir el balones, pero los de Koeman buscaron las contras y el 2-0 llegó en un balón muerto que recogió Mata para fusilar a Valdés y reservar los nervios y la tensión para la segunda parte.
En plena resaca fallera, la afición valencianista todavía tenía ganas de continuar la fiesta y el ambiente que se creó en los alrededores de Mestalla invitaban a una noche mágica en Valencia que pusiera las puntilla a las Fallas con una alegría para la sufrida afición del viejo coliseo de la Avenida de Suecia. Mestalla apoyó desde el inicio a un Valencia que por fin salió enchufado desde el principio. La receta a Koeman para los jugadores fue la misma que en el partido de ida: dejarse todo sobre el terreno de juego y no darle la más mínima opción a los jugadores blaugranas con una presión milimétrica a su salida de balón. Pero el primer susto lo dieron los catalanes en los minutos inciales con un remate al saque de un córner que no entró en la portería de Hildebrand gracias a la cabeza de Joaquín y al larguero. El F.C. Barcelona empezaba a acercarse demasiado al área valencianista debido a que los hombres de Koeman reculaban en exceso, pero Silva puso el susto en el Barça al rozar un balón que acabó a escasos centímetros de la portería de Valdés. Sin embargo, el acierto llegó en los pies de Rubén Baraja. Koeman apostó por la experiencia y la dedicación del vallisoletano en cambio de la juventud de Banega, que también se quería reservar para una posible prórroga. El capitán valencianista inauguró el marcador con un disparo excepcional con pie izquierdo desde fuera del área. Tras acomodarse el balón, lanzó un disparo imparable para Valdés que vio como la pelota acababa en su escuadra izquierda. Rubén Baraja volvió a convertirse en el mediocentro líder del equipó que llevó al resto de jugadores de la mano para la consecución de títulos en campañas pasadas. El resultado era idóneo para los valencianistas, que tenían una ventaja en el resultado global y los culés debían buscar el gol dejando más espacios para los posibles contraataques de los blanquinegros. Pero el Barça estaba sin ideas y no encontraba sitio para entrar, ni por bandas ni por el medio, aunque más finos estuvieron Bojan e Iniesta, también gracias a los impecisos pases de Miguel, que por momentos se convirtió en el mejor amigo de Eto’o y Xavi. Albiol y Marchena se encargaron de anular al delantero camerunés y las coberturas eran una tónica habitual en los ches para cortar los pases en el mediocentro y salir a la contra. Precisamente minutos después de un potente tiro de Yaya Touré que acabó muy cerca del larguero, Mata amplió la ventaja del Valencia al aprovechar un balón cedido por Villa tras una contra de Joaquín. El asturiano fusiló a Valdés por el palo corto y con una sangre fría que pocos delanteros tienen para definir.
La segunda mitad se convirtió en un juego de ida y vuelta y con un devenir de locura para los aficionados ches, que tuvieron los nervios a flor de piel para ver a su equipo pasar a la final de Madrid. Enseguida Frank Rijkaard, muy cuestionado en las últimas fechas por la ciudad condal, movió ficha y puso en el terreno de juego a Henry para que jugara al lado de Eto’o. Los jugadores de Ronald Koeman siguieron las órdenes del holandés y esperaron detrás a los blaugranas. El Barça abrió el campo para entrar mejor por bandas y el Valencia paulatinamente se las vio cada vez más difíciles para defender los embestidas de los catalanes. De hecho, en una cabalgada de Abidal por la banda izquierda centró el balón al punto de penalti y Henry le ganó la partida por alto a Albiol. El remate del francés hizo imposible la estirada de Hildebrand, ya que dio en el palo antes de colarse entre las redes. A 20 minutos del final de partido, un gol parecía muy poca ventaja para aguantar el ataque sin piedad de los culés. No obstante, el que dio el golpe de nuevo fue Mata para poner el 3-1 en el marcador. Un nuevo contraataque de los blanquinegros acabó con Silva por la banda derecha poniendo un centro medido al segundo palo para la llegada de Mata, que fusiló de nuevo a Valdés. El portero catalán llegó a rozar el balón, pero no pudo impedir que acabara dentro de su portería. El gol del joven delantero asturiano ponía la convicción en Mestalla de que el Valencia estaría en la final sí o sí. Pero el Barcelona todavía no había dicho su última palabra y Samuel Eto’o de nuevo aprovechó para recortar distancias en el marcador y dejar que el miedo se adueñara del Valencia. Los blaugranas lo siguieron intentando con internadas por banda de Puyol y con pases interiores de Xavi. Los valencianistas se veían desbordados ante el asedio culé, aunque los barcelonistas acabaron impotentes y frustrados de no hacer el tercero. Incluso Mejuto González no señaló un penalti en el último minuto a Villa y lo amonestó con tarjeta amarilla, pero para entonces el encuentro estaba finiquitado y el Valencia viajará a Madrid para luchar contra el Getafe por la preciada Copa del Rey.

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